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24 de Marzo: “El mejor homenaje es tener una Argentina con mayor inclusión social”, dijo Cristina Fernández

De Agencia Telam. El 23 marzo, 2013. En Argentina, Política. Tema: , , . 499 Vistas

La Presidenta aseguró que el “el mejor homenaje que se le puede hacer a todos aquellos que hoy no están o lo que están y sufrieron, es seguir logrando esta Argentina con mayor inclusión social, trabajo, fábricas abiertas y ciencia y tecnología”.

“A los 40 millones de argentinos les digo que la Patria es de todos y que necesitamos que todos puedan tener los mismos derechos”, dijo la Jefa de Estado durante un discurso en la localidad bonaerense de Morón, donde dejó inaugurado el centro de investigación para la historia reciente en el predio de la Mansión Seré, centro clandestino de detención durante la dictadura.

A dos días del aniversario del golpe de Estado, Cristina agregó que “el mejor homenaje que se le puede hacer a todos aquellos que no están, o los que están y sufrieron, es seguir logrando una Argentina con mayor inclusión social, mayor trabajo, fábricas abiertas, ciencia y tecnología”.

La mandataria dijo que “a ese 24 de marzo no se llegó de repente” y señaló los “índices de ocupación, industrialización y desarrollo social al momento de producirse el golpe”.

Cristina sostuvo que “el miedo al conocimiento” fue lo que impulsó a los militares a entrar “a los bastonazos” a una facultad, ese 24 de marzo de 1976.

“Por eso, quiero conmemorar la memoria a partir del conocimiento, de la ciencia y la tecnología. Por eso, es casi una obsesión que tengo lograr que vuelvan aquellos cerebros que se fugaron del país”, dijo Cristina.

En otro tramo de su discurso, Cristina llamó “a luchar por más igualdad, por los que menos tienen. Ese es el mandato de los que ya no están. Vamos a continuar en esta tarea de seguir cambiando la Patria”.

Dijo también que la recordación del 24 de marzo “no es patrimonio de ningún sector político de la Argentina, porque cuando se atenta contra la democracia, cuando se expulsa a un gobierno votado por el pueblo, aún cuando no se está de acuerdo con sus políticas, cuando se cierra un Parlamento, no se atenta contra un partido o sector político, sino contra la democracia”.

Cristina destacó el sentido “vital” que quiere dar a los sitios de la memoria, como el que hoy se inauguró en la Mansión Seré, y dijo que ese lugar “no quiere ser un lugar de recuerdo de la muerte, sino de conmemoración de la vida”, y explicó que por ese motivo “la mayor parte del predio está ocupada en actividades vitales como el deporte, la cultura, y la expresión”.

La Presidenta recordó que muchos de los que estuvieron presos durante la dictadura eran militantes políticos, en tanto que otros sólo estaban allí por aparecer su nombre en una agenda.

“Otros eran empleados del Estado nacional, que figuraban incluso como cesantes o como que habían abandonado su trabajo, cuando estaban desaparecidos”, dijo, y recordó el caso del padre del legislador porteño del Frente para la Victoria Juan Cabandié, empleado desaparecido de Entel, la ex telefónica estatal.

Cristina consideró que esta historia se revierte con “memoria, verdad y justicia”, y señaló que por eso se están juzgando a muchos de los responsables de estos delitos de lesa humanidad “en distintos tribunales del país”.

La jefa de Estado recordó también a los combatientes de Malvinas, “que defendieron con su vida la Patria”.

La mandataria habló del “miedo” y del “egoísmo” como dos objetivos que buscó la dictadura, con la idea de que “no valía la pena ocuparse del otro, porque si te ocupabas del otro, podía pasar algo”, y dijo que “sólo los que no tienen miedo pueden ser solidarios”.
Acompañando el acto en Castelar, se realizaron dos videoconferencias, una con Berazategui, y otra con Palermo, a través de las cuales la Presidenta inauguró el Paseo de la Memoria primero, y luego una placa en memoria de Alejandro Almeida en lo que fue su lugar de trabajo, el ex Instituto Geográfico Militar, hoy Instituto Geográfico Nacional.

En Berazategui, la ministro de Desarrollo Social Alicia Kirchner dejó inaugurado un recorrido por 250 años de historia argentina, construido por cooperativistas del Plan Argentina Trabaja, que incluye, según dijo el intendente Patricio Mussi, lo que llamó “la década infame de los noventa, por el desempleo y la desindustrialización”.

En Palermo, el ministro de Educación Alberto Sileoni descubrió una placa en homenaje a Alejandro Almeida, en compañía de su madre, Tati, que destacó como un logro de estos años tener un “Estado presente”.

En Castelar, donde se realizó el acto central con presencia de la Presidenta, el intendente de Morón Lucas Ghi destacó “las políticas de Estado” que permitieron “empezar a visibilizar” los centros de detención en todo el país, y propiciar los juicios a los represores.

Cristina recordó la labor de la Conadep y a sus integrantes

La Presidenta recordó la labor de la Conadep y a quienes la integraron, en el acto en el que recibió los legajos y notas originales de “aquella Comisión nacional creada durante la gestión del presidente (Raúl) Alfonsín” para investigar la desaparición de personas durante la última dictadura civico militar.

“Estos son los legajos originales de la Conadep”, que “no estaban en poder del Estado” y hoy fueron entregados al Gobierno nacional por “Pablo Ferreira, agente de la Secretaría General de la Presidencia en aquel momento, (que) los rescató, temeroso de que pudieran desaparecer”, expresó la jefa de Estado.

La Presidenta mencionó a los integrantes de la Conadep creada por Alfonsín el 15 de diciembre de 1983, cinco días después de asumir, y cuyo informe, decisivo para impedir la impunidad de los genocidas, fue entregado el 20 de septiembre del año siguiente.

“Quiero recordar que hemos invitado a este acto a todos los presidentes de los distintos bloques de diputados y senadores, y también a los miembros sobrevivientes de aquella Comisión”, dijo Cristina en el acto realizado en el municipio bonaerense de Morón.

Entre los integrantes de la Conadep, fue recordando los nombres de “Ricardo Colombres, René Favaloro, Hilario Fernández Long, Carlos Gattinoni, Gregorio Kimovsky, el rabino Marshall Meyer, monseñor Jaime de Nevares -nuestro querido Jaime de Nevares-, Eduardo Rabossi, Ernesto Sábato -nuestro querido escritor- y Hugo Diógenes Piucill”.

“Invitamos también a la señora Magdalena Ruiz Guiñazú, periodista que también formó parte de esa Comisión y que por compromisos familiares no pudo asistir, pero nos hubiera gustado tenerla presente”, señaló.

Mencionó además a “Horacio Huarte, que no pudo venir porque en estos momentos está declarando en los Tribunales de Bahía Blanca, en juicios de lesa humanidad”, y al entonces diputado radical Santiago López, entre los integrantes de la Conadep.

Después aludió a Daniel Salvador y Leopoldo Silgueira, que integraban la Secretaría de la Conadep, en la que “estaba también Graciela Fernández Meijide, a la que también invitamos pero que está en el exterior y no pudo asistir”.

“Esta recordación no es patrimonio de ningún sector político de la Argentina”, subrayó la Presidenta en el acto realizado a dos días de un nuevo aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

En el mismo sentido, subrayó que, “cuando se atenta contra la democracia, no se atenta contra un partido o un sector político”, sino contra “la forma de vida en que queremos vivir todos los argentinos”.

La investigación de la Conadep constató en 1984-85 la desaparición de “cerca de nueve mil” personas, precisó entonces su presidente, Ernesto Sábato, en el prólogo del libro que divulgó el informe final bajo el título de “Nunca Más”.

Además de recibir e investigar las denuncias de secuestros y otros crímenes de la dictadura, la Conadep aportó un modo de ordenar la acusación y las responsabilidades de la represión terrorista de estado por centro clandestino de detención.

Este criterio de agrupamiento fue asumido por la Cámara Federal que juzgó a las Juntas Militares de la dictadura y también por la Fiscalía, que concluyó su alegato final con la exhortación al “nunca más”.

El acto encabezado hoy por Cristina Fernández se realizó en el predio donde funcionó el centro clandestino Mansión Seré, que en pleno terrorismo de estado y después, en democracia, fue escenario emblemático de la dura porfía entre la memoria y la impunidad.

La Fuerza Aérea, que controlaba ese centro clandestino de torturas y exterminio en Castelar, municipio bonaerense de Morón, dinamitó el edificio en 1978, después de la fuga de cuatro secuestrados.

Ya concluida la dictadura, un intendente alquiló el predio como campo de deportes y otro construyó una casona para reunirse con amigos.

Pero desde 2006 funciona en ese lugar la Casa de la Memoria y la Vida del municipio de Morón.

La Mansión Seré había sido a comienzos del siglo XX el casco de un terreno de unas 60 hectáreas construido por herederos del inmigrante francés y ganadero Juan Seré.

La ciudad de Buenos Aires compró la casa en 1949 y hasta entrados los años `70 fue utilizada por el Instituto de Previsión Social y como casino de oficiales de la Séptima Brigada Aérea de Morón.

Desde mediados de 1977, la Fuerza Aérea la utilizó como centro clandestino de detención, torturas y exterminio, hasta que en la noche del 24 de marzo de 1978 cuatro secuestrados se descolgaron con frazadas de una ventana del primer piso y escaparon.

Los fugados en ese segundo aniversario de la dictadura fueron Guillermo Fernández, Claudio Tamburrini, Carlos García y Daniel Russomano, recordados también hoy por la Presidenta.

La hazaña fue relatada por Tamburrini en su novela testimonial “Pase libre”, base del guión de la película “Crónica de una fuga” (2006), del cineasta Adrián Caetano, en la que tuvo un papel Guillermo Fernández.

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