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A casi 6 años de su estatización ‘Fadea’ comienza a levantar vuelo

De NTI. El 12 septiembre, 2015. En Argentina, Destacado, Especiales. Tema: , , , . 1002 Vistas

Fadea, la ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, privatizada en los ’90 y reestatizada en 2009, tras muchas promesas incumplidas, parece retomar la senda de la fabricación de aviones con el proyecto IA-100.

En Córdoba, la ya desaparecida Fábrica Militar de Aviones tenía en su època dorada 11.000 empleados y llegó a ser modelo en el mundo; tras su privatización en los 90 y su reestatización durante este gobierno, gasta 70 millones de dólares por año y produce poco. Pero se enciende una luz con su nuevo proyecto el IA-100.

Unos 11.000 empleados (el equivalente al personal de todas las automotrices instaladas en el país) trabajaban en 1952 en el IAME, hoy Fábrica Argentina de Aviones (Fadea). Producía aviones, motos Puma, autos (el Justicialista Sport y el Institec), lanchas y tractores. En la actualidad ocupa a 1700 personas, con una actividad reducida al mínimo pese a los resonantes anuncios hechos por el gobierno nacional cuando fue reestatizada, en 2009.

La fábrica había estado 15 años bajo la concesión de Lockheed Martin, una multinacional de origen norteamericano. La presidenta Cristina Kirchner planteó que la crisis internacional de ese momento significaría una oportunidad para iniciar una sustitución de importaciones en áreas en las que el país tuviera ventajas. Equiparó la decisión a la estatización de Aerolíneas Argentinas y de la jubilación privada. La operación costó $ 110 millones (70 se destinaron a la recompra de acciones y el resto, a recuperar capacidad). Desde entonces, entre capital de trabajo y sueldos, el Estado gasta unos US$ 70 millones anuales.

Con la estatización, el Gobierno anunció que se harían 40 aviones IA-63 Pampa III, se repotenciaría el Pucará, avanzaría el proyecto de avión de la Unasur y se fabricaría un helicóptero sobre la base de un prototipo chino (CZ 11). Después firmó un acuerdo para la producción de piezas para el KC-390 de Embraer (brasilero). Hace pocos meses, el director, Tulio Calderón, agregó que en sociedad con Invap la planta se subiría a la industria de los drones. Según Apta, todo quedó en anuncios. Del Pampa no hay nada concreto. “Los técnicos hacen lo que pueden”, dice Forbes. Del helicóptero se ensambló el prototipo chino y ahí terminó el proceso. Del avión para la Unasur empezó el proyecto y pronto se detuvo. De los cinco conjuntos de partes comprometidas con Embraer se entregaron tres y el resto está demorado; en la empresa responsabilizan a la firma brasileña… pero a fines del año pasado se pergeñó el IA-100, y se encendió una nueva luz en la fábrica.

El proyecto IA-100

El IA-100 es el primer avión que diseña y construye Fadea en más de 20 años, un proyecto que toma forma en la planta que esa empresa tiene en la provincia de Córdoba.

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Es un avión de entrenamiento elemental con capacidades acrobáticas que, además, es el primero en Argentina que ha sido desarrollado con materiales compuestos (aquellos que se forman por la unión de dos materiales para conseguir la combinación de propiedades que no es posible obtener en los materiales originales).

Este proyecto le permitió a FAdeA realizar la capacitación intensiva de jóvenes profesionales y técnicos en la aplicación de múltiples disciplinas aeronáuticas como el dominio de capacidades de ingeniería, desarrollo, fabricación y ensayo de aeronaves en ciclos cortos de proyectos a medida; la fabricación de estructuras primarias en material compuesto, por primera vez sobre diseños propios; y la maduración de las técnicas de análisis fluidodinámico en túneles de viento y sistemas computacionales.

En el desarrollo de este proyecto participaron más de 90 ingenieros y técnicos de 11 PyMEs argentinas de base tecnológica asentadas en las provincias de Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Buenos Aires y la Capital Federal.

El avión, proyectado en cuatro fases de desarrollo, proveerá la solución comercial a la demanda nacional de entrenamiento civil y militar.

La primera fase del proyecto es el demostrador tecnológico, cuyo prototipo está en plena fase de fabricación; un monomotor biplaza lado a lado y de ala baja, con capacidad de vuelo por instrumentos (IFR), electrónica digital y tren de aterrizaje fijo.

La segunda fase es el desarrollo de un entrenador civil con certificación FAR 23, utilitario con aviónica simplificada y tren de aterrizaje fijo, mientras que la tercera etapa está prevista cómo un entrenador militar con certificación FAR23 acrobático y tren de aterrizaje retráctil.

La cuarta fase consiste en el desarrollo de un avión de enlace civil y militar con certificación FAR 23 utilitario, cuatriplaza, con un motor de mayor potencia y ambas alternativas de aviónica y tren de aterrizaje.

El secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez, destacó en diálogo con Télam que “con este proyecto FAdeA vuelve a diseñar y fabricar una aeronave después de más de 20 años, casi un centenar de ingenieros y técnicos de 11 PyMEs argentinas participaron del desarrollo de un innovador avión de uso dual”.

“El desafío de construir el primer avión argentino diseñado en materiales compuestos integra a casi una docena de empresas de base tecnológica nacionales que suman esfuerzos y capacidades en este hito de innovación tecnológica en la historia de la industria nacional”, apuntó.

El funcionario aseguró que “el proyecto presenta un futuro promisorio a las PyMES que participan de un avión pensado para cubrir las necesidades de entrenamiento elemental de los pilotos militares argentinos y que en sus subsiguientes fases de desarrollo puede atender las necesidades de renovación en gran parte de la flota de aeroclubes del país”.

“Uno de los objetivos estratégicos que hemos puesto para FAdeA y para el Polo Industrial y Tecnológico es el de desarrollar la industria nacional, y en ese marco, ser autoridad de diseño es la única manera de maximizar el contenido nacional con una cadena de valor con pymes nacionales”, agregó Rodríguez.

El responsable del proyecto IA-100, Juan Vidal, es a sus 28 años de edad un ingeniero en mecánica aeronáutica egresado del Instituto Universitario Aeronáutico y a través del programa Bec.Ar completó un posgrado en Gestión de la Innovación en Ciencia y Tecnología en la Fundación Getulio Vargas de la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Vidal, que en 2009 ingresó en el área de diseño de estructuras de FAdeA, contó a Télam que “el programa IA-100 nace en diciembre de 2014 cómo una idea para incorporar un nuevo producto al mercado, un entrenador elemental que le permita a la fábrica ser una de las pocas en el mundo que puede ofrecer soluciones para todo el ciclo de instrucción de los pilotos”.

“Una vez que se estableció el segmento en el que queríamos producir un avión lo que se hizo fue el estudio de mercado para ver que necesidades debería cubrir y cuáles son los requerimientos que debe cumplir para ello; todo eso conformó la zona de diseño en la que el IA-100 fue tomando forma”, detalló.

Los jóvenes profesionales aeronáuticos crecen junto al IA-100

El responsable del proyecto IA-100, Juan Vidal, es a sus 28 años de edad un ingeniero en mecánica aeronáutica egresado del Instituto Universitario Aeronáutico y a través del programa Bec.Ar completó un posgrado en Gestión de la Innovación en Ciencia y Tecnología en la Fundación Getulio Vargas de la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Detalló que “una vez que se estableció el segmento en el que queríamos producir un avión lo que se hizo fue el estudio de mercado para ver que necesidades debería cubrir y cuáles son los requerimientos que debe cumplir para ello; todo eso conformó la zona de diseño en la que el IA-100 fue tomando forma”.

“Este es un programa de fases, en la primera se busca reactivar las capacidades de la fábrica y adquirir las necesarias para llevar adelante el diseño de un avión en materiales compuestos; y también la conformación de un equipo de jóvenes profesionales propios de la fábrica que se capaciten en las tareas multidisciplinarias propias de un programa integral como este”, resaltó.

ingenieros y técnicos de fadea

El ingeniero agregó que “este programa busca traccionar a un equipo de PyMEs nacionales para liderarlas desde FAdeA en su desarrollo y crecimiento sobre la base de participaciones específicas”.

“Para FAdeA este es el primer programa que se que se desarrolla una estructura primaria de material compuesto bajo diseño argentino, y a la vez adquiere el ejercicio de hacerlo en tiempo, alcance y costos previstos a partir del gerenciamiento propio del proyecto”, ponderó.

“La idea es que el IA-100 concluya el 2015 realizando pruebas de vuelo, y que dentro de los próximos dos años pueda comenzar a producirse en serie su versión civil con certificación FAR 23 de utilitario, y que entre 2017 y 2018 salgan de la planta las versiones de entrenamiento militar con certificación FAR 23 de acrobático y cuatriplaza con certificación FAR 23 de utilitario”, concluyó Vidal.

Más de una decena de Pymes tecnológicas participan del IA-100

El desarrollo de este avión monomotor, biplaza lado a lado y de ala baja, convocó a pequeñas y medianas empresas nacionales de base tecnológica que proveerán distintos componentes y soluciones de ingeniería.

IA-100 en diseño

El gerente General de Planearg, la empresa responsable del diseño del modelo de empenaje horizontal, la fabricación de matrices del ala y de las piezas del ala, Federico Langhi, contó a Télam que “el proyecto IA-100 le plantea a empresas como está la posibilidad de plantarse de una manera firme en el mercado local y demostrar a nivel internacional que estamos a la altura de los requerimientos y plazos de un programa de esta envergadura”.

Langhi sostuvo que “la historia de Planearg comenzó con uno de los socios que se dedicaba al desarrollo de planeadores en materiales compuestos y que en 2013 fue convocado a participar del desarrollo de un Vehículo Aéreo No Tripulado (VANT) en que trabaja el INVAP y que se transformó en el proyecto SARA (Sistema Aéreo Robótico Argentino)”.

“A partir de esa convocatoria nace Planearg, que en 2014 es convocada por FAdeA a participar del programa IA-100, desafío que hoy nos llevó a contar con dos ingenieros aeronáuticos, un experto en materiales compuestos y tres operarios calificados”, recordó.

El ingeniero enfatizó que “FAdeA le encargó a Planearg nada más y nada menos que las alas del avión; ese desafío nos posiciona muy bien frente a los principales actores del mercado interno, que hoy está protagonizado por la gran cantidad de proyectos que el ministerio de Defensa impulsa en el sector aeronáutico, pero que desde este proceso de crecimiento también empieza a mostrar nuevas perspectivas en el sector privado”.

“El IA-100 es un avión que va a tener mucha aceptación en el mercado privado que está esperando algo así hace mucho, y la configuración que desde FadeA se plantee para la instrucción militar también puede ser muy exitosa”, destacó.

Diego Balangione, responsable de AyD Aviación para el proyecto IA-100, dijo a Télam que “esta empresa es la responsable del desarrollo y fabricación del sistema de comandos de vuelo y el desarrollo y fabricación del sistema de combustible”.

“Este proyecto nos da la oportunidad de aprender y crecer un montón, es una experiencia muy difícil de adquirir en ingeniería y gestión de proyectos, porque las propuestas de esta magnitud el mercado se las da a las empresas grandes y pocas veces a PyMEs”, remarcó.

“El IA-100 impulsa el crecimiento de nuestra empresa en cantidad de trabajo y complejidad del mismo, lo que nos hace crecer en cantidad de personal y capacidades; pero no dejamos de ser una empresa familiar y yo voy a las reuniones del programa con mi mamá que es la que lleva la parte administrativa y mi papá que es el que se ocupa de la metalmecánica”, resaltó.

Fuentes: La Nación, Infobae y Telam

 

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