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Argentina de punta a punta

De NTI. El 4 septiembre, 2012. En Turismo. Tema: . 3061 Vistas

La Ruta 40 desanda más de cinco mil kilómetros y atraviesa once provincias. 7 Días la transitó desde Santa Cruz a La Quiaca. Desde hoy, un recorrido por entregas para conocer sus paisajes, poblados de historias bellas.

Inevitables, en la ruta 40 acosan las memorias. A lo largo de los kilómetros se amontonan sin remedio unas tras otras; tantas que el empeño por recordarlas a todas está siempre condenado al fracaso. Por eso, aceptando lo imposible, uno debe sentirse feliz de rescatar sólo algunas, la hacienda numerosa de una estancia patagónica, el primer sol arrebatando de rojo las altas cumbres de la cordillera andina, el rostro repleto de surcos de un mapuche casi centenario, una estepa desmedida sin árboles ni alambrados, las uvas de una tórrida tarde de vendimia mendocina, las últimas estrellas del alba de un desierto sanjuanino, los ojos de un viejo de montaña ya ciegos de tanto mirar la nieve, la lenta marcha de un tren que va trepando a las nubes, el faro solitario del confín del sur y la frontera mísera del confín del norte. Un camino repleto de nostalgias orilladas al asfalto y el ripio.

Recorrer la ruta 40 es una imperecedera aventura. De extremo a extremo, desanda algo más de 5.000 kilómetros de territorio argentino, atraviesa 11 provincias, 18 grandes ríos y 14 parques nacionales, convirtiéndose no sólo en la carretera más larga del país sino, muy especialmente, en la más legendaria. Nace en el cabo Vírgenes, una pequeña península patagónica que se adentra en las aguas del estrecho de Magallanes marcando la última frontera continental de la Argentina, y desde allí va trepando la geografía hasta la ciudad jujeña de La Quiaca, en el límite mismo con Bolivia, tras correr a lo largo de casi todo su trazado en forma paralela a la cordillera andina, bordeándola de sur a norte.

El origen de esta ruta data de 1935, cuando la Dirección de Vialidad Nacional diseñó el primer esquema de numeración de carreteras nacionales e incluyó a la 40 entre aquéllas. Por ese entonces el trazado era diferente del actual y a lo largo del tiempo recibió sucesivas modificaciones hasta que en noviembre de 2004 se fijó el recorrido definitivo desde cabo Vírgenes hasta La Quiaca y se adecuaron los mojones kilométricos al nuevo trayecto fijando el inicio del mismo en su extremo austral. Desde ese momento, a nivel gubernamental se tomó la decisión de impulsar el desarrollo de la ruta 40 como atractivo turístico, aprovechando la riqueza paisajística y cultural de las numerosas regiones que atraviesa. Y entonces, se multiplicaron las promociones para llegar a través de ella hasta los glaciares y los bosques patagónicos, para visitar las bodegas y los yacimientos paleontológicos cuyanos, para conocer también la inconcebible postal blanca de las Salinas Grandes en el corazón puneño. A veces sobre asfalto, a veces sobre ripio e incluso sobre tierra apisonada, la 40 es un camino de maravillas en donde se suceden las imágenes, como recuerdos, como añoranzas, como esas historias enfatizadas por la emoción que terminan convirtiéndose en futuras nostalgias. Fantásticas memorias sin remedio.

Emprendiendo el viaje

Con nada menos que 5.000 kilómetros de recorrido en el que 18 importantes ríos, 20 Parques Nacionales y Reservas Naturales, y conecta a 11 provincias: Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquen, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, la Ruta Nacional 40 se convierte prácticamente en la columna vertebral de la Argentina.

Similar al concepto de la Ruta 66 de Estados Unidos, aunque varios kilómetros más larga y llegando a mayor altura (casi 5.000 msnm en la zona de Abra del Acay, Salta), la 40 es la nueva estrella de los productos turísticos del país y por eso se proyecta su asfaltado total hacia el 2010.

No todo lo que brilla es asfalto nuevo…

Si bien en teoría hay una clara intención por parte del gobierno de asfaltar esta ruta de tamaña importancia, en la práctica surgen algunos inconvenientes burocráticos y conflictos de intereses que los habitantes, al menos en la parte sur, no dejan pasar sin elevar sus voces disidentes.

Desde la Secretaría de Turismo se dan fondos a las provincias para mantenimiento y obras de  infraestructura adicional a la ruta, y así lo han hecho las provincias de Neuquén y Mendoza. Sin embargo, un poco más al sur, en Río Negro, la situación es diferente. Al parecer, el dinero otorgado para la pavimentación de la ruta 40 ha tenido otro destino, aunque camuflado, ya que si uno mira los mapas verá que la 40 aparece como asfaltada. ¿Cuál fue la artimaña? Daniel Barrios, vecino de Bariloche, lo explica muy bien en su web: “En vez de pavimentar la verdadera ruta 40, que pasa alejada de la cordillera, decidieron renombrar dos rutas que ya estaban pavimentadas: la 237, que va desde Senillosa hasta Bahía López, y la 258, que va desde Bariloche hasta Epuyén”. Con lo cual ahora la ruta 40 pasa por Bariloche y El Bolsón, dos de las “estrellas” de la región de los lagos norpatagónicos. Pero, ¿se ha asfaltado realmente la Ruta 40?

¿Y la vieja y querida Ruta 40?

La anterior ruta 40 ha pasado a manos provinciales y se denomina “ruta 40 vieja”. La elección de pavimentar los trayectos que van hacia El Bolsón y Bariloche, dejando sin esos recursos a la zona que se inicia en Río Negro en el dique de Alicurá, pasa por Cerro Alto, Pilcaniyeu, Las Bayas, Ñorquincó y finaliza en El Maitén, ya en Chubut, es una decisión política que tiende a orientar al turismo hacia un sector ya bastante promocionado.
Algo parecido ocurre con el ramo que transita la vera del lago Cardiel, en Santa Cruz, en donde el nuevo trazado se dirige más hacia el este, acercándose a Gobernador Gregores.

Problemas cotidianos

A efectos prácticos, esta alteración en el trayecto y denominación de la ruta 40 traerá algunos problemas hasta que las modificaciones se asienten oficialmente, como también en el conocimiento colectivo de los lugareños.
Los visitantes deberán actualizar mapas y folletería y probablemente necesitarán indicaciones de pobladores a la hora de atravesar la ruta por cuenta propia.
Los habitantes tendrán que renombrar sus direcciones postales y actualizar el kilometraje en donde efectivamente residen, ya que estos eventos los obligan a actuar “como si se hubieran mudado”.
Del mismo modo, hay detalles jurídicos a la hora de elevar actas por los accidentes de tránsito que ocurran en la zona que traerán confusiones y problemas burocráticos. No faltan las equivocaciones en los datos que los oficiales relevan, ya que muchos de ellos trabajan basándose en su “memoria” y conocimiento de la zona.

Pero no es novedad que las decisiones que algunas pocas personas toman para beneficio propio (o para hacerse de fondos estatales), repercuten en la vida de unos cuantos.

De Sur a Norte

A pesar de estas vicisitudes, la Ruta 40 sigue siendo un trayecto impresionante, un mito rodante, un lugar de lugares que supone un hito: para los que se atrevan, habrá siempre un antes y un después del viaje por la ruta 40. He aquí un resumen apretado de su recorrido, junto con algunas curiosidades de su historia.

Desde su creación en 1935 y mientras el kilómetro 0 (cero) estuvo localizado en la ciudad de Mendoza, en la intersección de Zigzag por la rutala Avenida San Martín y la calle Garibaldi, la ruta se dividió en Norte y Sur. Pero a partir del año 2004, la Dirección Nacional de Vialidadtrasladó este punto a Cabo Vírgenes.

A partir del actual kilómetro 0,ubicado a 124 km. de Río Gallegos y punto extremo austral del continente, hasta la Puna de Jujuy hay aproximadamente 5200 kilómetros de distancia en los que se atraviesan diversos climas, geografías, y culturas.

La ruta bordea la Cordillera de los Andes en la mayor parte de su trayecto, esto es desde la latitud 52º hasta el paralelo 22º 45´, y atraviesa tres regiones del país: la Patagonia, Cuyo, y el Noroeste.

El sector de la región patagónica surcado por la ruta 40 (Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén) presenta un relieve de mesetas y montañas y un clima frío árido. Esta zona está caracterizada principalmente por un paisaje de lagos, montañas y bosques. Algunos puntos de interés son: Cabo Vírgenes, el yacimiento de carbón de Río Turbio, el Glaciar Perito Moreno, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, la Cueva de las Manos dentro del Parque Nacional Perito Moreno, el Parque Nacional Los Alerces, El Bolsón, San Carlos de Bariloche y San Martín de los Andes.

En la región cuyana (Mendoza, San Juan y La Rioja) el relieve varía entre la planicie y la montaña, y el clima es predominantemente Camino del Valle de Ucoárido.Aquí, los ríos que bajan de las montañas abastecen a los viñedos,cuyos productos son tan conocidos internacionalmente. Los principales puntos de interés que toca la Ruta 40 en este tramo son: la Caverna Las Brujas, Las Leñas, el dique de Agua del Toro, la Laguna Diamante, los famosos Penitentes, San Rafael, el imponente Aconcagua, el Parque Nacional Talampaya, el Valle de la Luna y Chilecito.

En el Noroeste (Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy), en cambio, el relieve es de meseta y montaña, y el clima varía entre árido de alta montaña y subtropical serrano. Los paisajes son impactantes, con Cerro de los siete colorescerros de mil colores y vallecitos verdes, llenos de viñedos. Pero en elnoroeste la belleza de la naturaleza corre a la par de la riqueza de cultural, ya que las tradiciones provenientes de Incas y de Kollas se conservan, vivas e imperecederas, en cada pueblo y en los habitantes de estas altas tierras. Algunos de los puntos de interés que atraviesa la ruta 40 aquí son: Santa María, las Ruinas de Quilmes, Cafayate, Angastaco, Molinos, el Parque Nacional Los Cardones, el Nevado de Cachi, el Abra El Acay, y San Antonio de los Cobres.

La ruta 40 y sus aledaños guardan infinidad de atractivos. Algunos parecen tesoros expuestos en una vitrina. Otros son más secretos. Para ser descubiertos sólo requieren de su tiempo. ¡Atrévase y sumérjase en la “experiencia ruta 40”!

Para tener en cuenta

Para aquellos que se quieran aventurar en un viaje por esta mítica ruta, algunas recomendaciones:

Es conveniente recorrer Cuyo y el Noroeste en invierno debido a que las lluvias de verano suelen cortar y dañar mucho la ruta. Para la Patagonia, en cambio, los meses predilectos van de octubre a abril, ya que en invierno el viaje se torna más dificultoso por la nieve y el hielo.

En cuanto a la vestimenta, debido a los vientos secos cordilleranos o las tormentas de nieve, es aconsejable llevar un juego de ropa liviana y un buen abrigo, así como protección solar y demás accesorios (lentes de sol, manteca de cacao, guantes)

Si bien el viaje se puede hacer en auto, se recomienda incrementar la presión del inflado estándar (28 libras) a 32.

En este tipo de viajes el agua es imprescindible. Un bidón para saciar la sed, así como para emergencias o para el motor nunca está de más.

Fuente/Autor NTI

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Redacción Central Nuevo Tiempo Informativo - redaccion@nuevotiempo.info

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