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Argentina, un país de baja calidad en conectividad a Internet

De iprofesional .com. El 29 septiembre, 2012. En Argentina, Internet. . 574 Vistas

Chile, Brasil, México, Uruguay y hasta las islas Malvinas ya nos ganan en cuanto al servicios de la red internet. Escaso “ancho de banda” y altas “tarifas” son la clave de la pérdida de competitividad argentina.

A diferencia de lo que sucede en otras naciones del continente (no hablemos del mundo, porque las comparaciones serían peores), el ritmo de expansión de la infraestrcutura basica y los servicios aplicados a la red internet, en la Argentina viene lento o, cuanto menos, no crece como debería para soportar la demanda por los avances tecnológicos, ofrecer una mejor prestación y un mayor ancho de banda.

Por ejemplo, los servicios de Internet que se comercializan a nivel local muestran en relación con Chile, Brasil y Uruguay una calidad y un rendimiento muy inferiores. Más aun. La conectividad local presenta velocidades máximas que colocan a la Argentina detrás de un pelotón de naciones como Guatemala y Jamaica, o de territorios como Trinidad y Tobago, incluso de zonas como las Islas Malvinas.

En paralelo, y pese al crecimiento económico que cosechó la Argentina en los últimos años, los usuarios locales -quizá por un tema de no incurrir en mayores costos- también parecen darle la espalda al consumo de una conectividad de mayor velocidad.

En efecto, en el “ranking de uso de megas” el mercado local muestra un promedio que se ubica por debajo del de naciones de Centroamérica, el Cono Sur y el Caribe.

De acuerdo con reportes de consultoras especializadas, como Akamai, en Argentina el promedio de conexión contratada es de 2,2 (Mbps) por debajo de México (2,8) y Colombia (2,7).

Hasta resulta inferior al de Estados como Granada, Panamá o Bahamas, por citar algunos casos “exóticos”, que ostentan un consumo promedio por encima de los 2,7 Mbps (y picos de 3,2 Mbps).

Otro aspecto que tampoco habla bien del mercado de Internet en la Argentina está vinculado con el precio al que se comercializa el acceso a la red, según datos que se desprenden de una reciente medición del Observatorio Regional de Banda Ancha de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL).

Ecuador, El Salvador, Costa Rica, México, Panamá y Chile, por citar algunos casos, ofrecen este servicio a tarifas más baratas, del orden de los 15 dólares por mega.

Incluso en Uruguay (12,3 dólares) resulta más económico, pese a contar con un tendido de fibra óptica mucho menor y una oferta de empresas proveedoras sumamente acotada.

Un país de baja calidad

Al momento de analizar qué ocurre en Argentina, en cuanto al servicio de conectividad a Internet, el primer dato que resalta -según mediciones concretadas por entidades del exterior- es la menor calidad de la prestación.

En este sentido, iProfesional.com accedió a un informe de Netindex que muestra al país muy por detrás de otros territorios de la región en lo que hace a la velocidad de bajada (download) y de subida (upload) de datos a la red (en definitiva, el rendimiento real del servicio durante su uso).

El índice en cuestión fue realizado con datos de miles de usuarios de distintas partes del mundo. Para obtener información de Argentina se tomaron los resultados de casi 300.000 pruebas de velocidad de conexión.

¿Qué resultados arrojó la investigación? Chile ofrece la mejor conectividad de la región, con una velocidad promedio de descarga de 8 megabits por segundo.

Detrás se ubican Brasil (6,43), México (6,41) y Uruguay (5,86).

En tanto, la Argentina (4,09) tiene la mitad de velocidad que el país trasandino.

Cabe aclarar, a modo de referencia, que en Estados Unidos la velocidad llega a los 15 megabits por segundo.

En cuanto a otro indicador -la rapidez en la suba de datos a la red- las cosas en Argentina lucen “un poquito” peor. En efecto, pese a la “cultura tecnológica” de la sociedad, se ubica por debajo de países como Honduras y Nicaragua.

¿Cómo es la escala?

• Estados Unidos: 3,96.
• Ecuador: 2,7.
• Chile: 2,13.
• Paraguay: 1,77.
• México: 1,69.
• Colombia: 1,45.
• Brasil: 1,28.
• Honduras: 1,5.
• Nicaragua: 1,09.
• Argentina: 1,02.

“Más allá de la cantidad de proveedores que hay en el país, la competencia no es tanta porque no hay muchos operadores en una misma ubicación. Por ende, eso incide tanto en el precio como en la calidad del servicio”, comenta a iProfesional.com Enrique Carrier, director de la consultora Carrier&Asociados.

El especialista señala que, en buena medida, los números que ostenta Chile -el caso más exitoso si se consideran distintos parámetros- responden a que “en ese país rigen normativas mucho más flexibles a la hora de conformar una empresa capaz de proveer este tipo de servicios”.

Velocidad con freno en el despegue

En lo que hace a las velocidades máximas que se comercializan en suelo local (que es distinta a la promedio) Argentina vuelve a quedar rezagada respecto a otros países de América latina.

En este sentido, Akamai establece una conectividad tope promedio de 14,3 megas, muy rezagada frente a la de otros territorios:

• Estados Unidos: 28,6.
• Canadá: 25,3.
• Jamaica: 22,5.
• Chile: 19,6.
• Trinidad y Tobago: 17,6.
• Granada: 17.
• Guatemala: 16,2.
• Islas Malvinas: 15,5.
• Brasil: 15.
• Colombia: 14,364.
• Argentina: 14,36.

El siguiente gráfico expone cómo se ha dado el crecimiento desde el último tramo de 2011 hasta la primera parte del corriente año:

Consultado respecto de la oferta de megas en el país, Enrique Carrier es contundente: “La carrera por los megas se frenó, de eso no hay dudas. Las empresas entendieron que no tiene sentido invertir en más velocidad cuando, a nivel local, no se pueden ofrecer demasiadas aplicaciones que requieran de una mayor cantidad de este recurso”.

“Las inversiones para brindar muchos más megas entraron en suspenso cuando a las telefónicas se les impidió meterse en el negocio del Triple Play y, más específicamente, cuando se les quitó la posibilidad de transmitir televisión”, agrega.

El experto además hace referencia a que “en la mayoría de los países americanos y en Europa los desembolsos que aseguran una mayor provisión de ancho de banda van de la mano de negocios de este tipo”.

Carrier señala que “Chile, otra vez, presenta esos números porque ahí el Triple Play está disponible para todos. Transmitir video te obliga a aumentar el ancho de banda”.

Al igual que este experto, otras fuentes del sector señalan que la fibra óptica disponible en Argentina otorga velocidad sólo para lo que usualmente hace el usuario local: navegar por algunas páginas, usar Facebook o Twitter”.

La calidad de la Internet Inalámbrica, otro problema

Con respecto a los múltiples problemas que exhibe la Internet inalámbrica en la Argentina, que acumula quejas de usuarios y abundantes fallas técnicas, Carrier señala que “el inconveniente radica en la forma en que está dividido el espectro”.

“Hay que destacar que los servicios 3G de por sí no soportan de modo suficiente transmisión de video y la cuestión radica, sobre todo, en lo acotado del espectro”, menciona.

Y agrega un dato clave: “Desde fines de los ´90 que no se hacía una licitación del espectro mientras que la cantidad de líneas se multiplicaron por quince desde entonces”.

“Comunicaciones, mensajes de texto, Internet, va todo por una misma franja que nunca tomó más tamaño. Encima el 20% (del espectro) que entregaron Movicom y Unifón tras la fusión no se redistribuyó a las firmas que hoy brindan servicios de conectividad, ya que quedó en manos del Gobierno, vía Arsat”, agrega.

Según el analista, esa porción seguirá sin uso por mucho tiempo ya que se tardan años en armar un compañía. Esto, sin hablar de las millonarias inversiones que se requieren.

Es, precisamente, este cuello de botella el que entorpece el buen rendimiento de las comunicaciones tanto de línea como las que se hacen por Wi-Fi.

“El uso de un mismo ancho para todo congestiona el tránsito de datos. Esto se puede compensar, en cierta medida, instalando más antenas”, señala Carrier.

Según fuentes del sector, el avance en este sentido sería posible. El problema es el temor que genera en las compañías el cambio en las reglas de juego por parte del Gobierno.

Precios que no ayudan

Los precios que se ofrecen a nivel local por acceso a Internet también reflejan cómo Argentina se ha ido encareciendo en dólares, ya sea por las fuertes subas en los costos laborales como así también en gastos de mantenimiento e infraestructura, con salarios del sector que han ido aumentando a razón de un 15% en términos de esa moneda.

En ese sentido, una medición del Observatorio Regional de Banda Ancha de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (CEPAL), develó que el valor del mega en el mercado local (que cotiza en u$s15,6) se ubica muy por encima del de otras naciones con menores índices de inflación y de salarios.

Así, Argentina es más cara que:

• Panamá (u$s10,2).
• Uruguay (u$s12,3).
• Chile (u$s13,3).
• México (u$s13,4).
• El Salvador (u$s14,1).

Por citar algunos ejemplos.

Fernando Rojas, coordinador del Observatorio Regional de Banda Ancha (ORBA) de la CEPAL, suma otro inconveniente para explicar por qué Argentina es cara: la ineficiencia de la conectividad.

“Para conectar a un usuario de Argentina con uno de Chile hay que ir hasta Miami”, ejemplifica.

El especialista asegura que tanto a nivel local como en el grueso de las naciones de la región “las conexiones siguen viniendo a través de cables telefónicos de cobre”.

“Se siguen utilizando las redes de ese material porque no hay escala de mercado para hacer la inversión”, sostiene Rojas.

“Es como cambiar una tubería”, agrega Carlos Cortés, investigador del Centro de Estudios en Libertad de Expresión de la Universidad de Palermo, en Buenos Aires.

“Hacer el cambio es caro y lento, y es difícil conseguir clientes que lo paguen”, añadió.

Pablo Mancini, otro especialista en el tema, agrega el componente político como un factor que demora el avance de infraestructuras que permitan bajar los precios en el mercado argentino: “No hay protección de bienes intangibles”, expresa.

Por su parte, Carrier liga la diferencia de precios respecto a otros países a la cuestión de la cantidad de actores que operan en el sector, que podría ser más amplia.

“¿Para qué mejorar lo que está disponible? Por el momento, pensar en retocar los precios es algo que, dudo, se discuta dentro de las empresas”, concluye el experto.

Fuente/Autor iprofesional .com

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