Diario Río Negro

Bariloche tiene una autopartista de satélites

De Diario Río Negro. El 4 abril, 2015. En Especiales, Patagonia, Río Negro. Tema: , , . 397 Vistas

La pyme provee al Invap de las piezas de gran precisión que fabrica. Además, se metió en el mercado petrolero con válvulas y roscas premium.

En una calle de tierra del barrio Lera, al pie de la barda del Ñireco, una pyme metalmetalúrgica que da empleo a 28 personas alcanzó un nivel de excelencia tal que de sus talleres salieron piezas clave de la estructura del satélite Arsat-1, el primero de comunicaciones construido en Argentina por la estatal Invap. Esta autopartista aeroespacial se ganó además un lugar en la industria del petróleo en el campo de los caños y las válvulas de alta precisión.

Martín Beerton es un barilochense nacido en Gales al que los fierros le gustaron desde chico y que, como estudiante secundario, logró una pasantía en el Invap. Es el gerente general de Mecánica 14, la pyme de alta tecnología barilochense.

Allí fabrican piezas metálicas, esencialmente de titanio y aluminio, que hoy orbitan nuestro planeta a 36.000 kilómetros de distancia como parte del Arsat-1. Se trata de autopartes aeroespaciales de enorme precisión y diseñadas en el Invap.

También son socios estratégicos de Tenaris, el brazo petrolero de Techint, en el desarrollo y fabricación de roscas, piezas de transición y válvulas. Como tales, trabajan con las principales operadoras del país, desde la argentina YPF hasta la francesa Total pasando por la estadounidense Chevron.

La configuración de la planta delata que se fue ampliando conforme creció el trabajo.

En el obrador

Pero la historia de la empresa no comenzó allí sino en el obrador de la casa en construcción de Beerton, en 1987.

Lo primero que hicieron fue el gabinete para equipos Elapalm, fabricados por Invap. Eran “controladores programables inteligentes”, una especie de módulo de computadora. Debieron armar 600 en tres meses, recuerda ahora.

El nombre de la empresa parece esconder un mensaje a descifrar pero el origen es mucho más sencillo: la casa del fundador de la compañía, donde se dieron los primeros pasos, está en el kilómetro 14 de Bustillo, así de sencillo.

El siguiente salto fue la mecanización de piezas para las camillas para el “sistema de teleterapia de haces externos con Cobalto-60 isocéntrico”, Teraldi, también del Invap, en su área nuclear.

Pero la historia de Beerton es cíclica, como él mismo cuenta. Y a finales de la gestión de Alfonsín, tuvo su primera debacle, como la de la economía y la del gobierno radical.

Decidió diversificarse, abrir un área maderera y brindar servicios de mantenimiento al transporte. Y se transformó en una tornería, una de las más importantes de la Patagonia, con cientos de clientes por mes.

Cuando la pyme volvió a crecer, avanzó en 1995 hacia el negocio petrolero. “Dame la ingeniería y los insumos, que yo te lo hago”, fue la premisa de Beerton. Y al año siguiente volvió a fabricar piezas de alta precisión para Invap Ingeniería e Invap Mecánica.

El salto lo dio cuando incorporó tecnología. “Fuimos de los primeros en tener un centro computarizado mecanizado vertical”, cuenta. Eso le permitió fabricar lo que le pidieran pero ya mediante un software.

Los satélites de investigación de la línea SAC lo tuvieron como proveedor, en una etapa que fue de aprendizaje.

Pero volvió a caer. 2001 no sólo fue el año de la crisis y el prólogo de la devaluación del año siguiente, sino el tiempo de la enfermedad porque a Beerton le descubrieron un cáncer de colon.

Terminó de levantarse en muchos sentidos en 2004, con las dos áreas que signan Mecánica 14 hoy: la aeroespacial y la petroleras.

“Hay que reconocer lo que en su momento hizo el Pingüino”, dijo en alusión al expresidente Néstor Kirchner.

En el riquísimo mundo de la ciencia y la tecnología de Bariloche hay una opinión generalizada en el mismo sentido.

por MARTÍN BELVIS

 

Fuente/Autor Diario Río Negro

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