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Boca perdió la final en Brasil y Riquelme de va del club

De NTI. El 5 julio, 2012. En Deportes, Destacado, Mundo. Tema: , , . 866 Vistas

Boca cayó por 2 a 0 ante Corinthians, por los goles de Emerson, en el partido de vuelta de la final, y el equipo brasileño ganó su primera Copa Libertadores. Riquelme confirmó que se va de Boca: “No voy a continuar en el club, me siento vacío”.

El encuentro, revancha del 1-1 de la ida del miércoles pasado en la Bombonera, se jugó en el estadio Pacaembú de San Pablo y le permitió al Corinthians consagrarse como campeón invicto (el último había sido justamente Boca Juniors, en la edición 1978).

El técnico brasileño Tité, a la vez, extendió su racha sin perder con los equipos argentinos: suma nueve triunfos y tres empates.

Boca comenzó con un planteo agresivo, con Silva y Mouche apretando en la salida del local e intentando aquietar el ritmo del partido con toques cortos (Riquelme de eje) en el mediocampo.

Corinthians era, en esos minutos iniciales, una invitación: con sus jugadores nerviosos e imprecisos, se mostraba como un equipo desordenado, con muchos espacios por las bandas; ineficaz en la defensa (sobre todo tirando el achique contra la velocidad de Mouche) y completamente inofensivo en la línea de arriba.

Pero de a poco se fue imponiendo la aspereza, y el partido, como el de la ida en la Bombonera, se hizo chato. Pobre. Equilibrado y trabado.

Casi una final de la Libertadores de los 60, aunque el árbitro colombiano Roldán controló acertadamente la situación con dos amonestaciones tempraneras, a Chicao y Mouche.

Quedó de todos modos la sensación de que era más probable un roce que una situación de riesgo frente a los arcos, y por un pasaje largo del encuentro la tensión estuvo centrada en Agustín Orión: el arquero acusó un dolor en la pierna izquierda (un golpe de su compañero Leandro Somoza en una jugada en al área) que lo terminó obligando a pedir el cambio, a la media hora de la etapa inicial.

La incertidumbre que suele generar el cambio de un arquero en un partido se hizo más dramática por la circunstancia, final de Copa, y el reto para Sebastián Sosa no fue demostrar su condición técnica ya reconocida, sino la capacidad anímica para resolver.

Tomó confianza con un par de intervenciones (cortó un corner, salió rápido ante un pase cruzado ante la entrada de Danilo, contuvo con seguridad un disparo lejano de Alex); y un intento fallido de Caruzzo lo obligó a la duda.

Pero Boca llegó ileso al entretiempo: favorecido por la ineficiencia ofensiva del local, había saldado con éxito su primer gran interrogante. Aunque Boca volvió a dominar y generó un par de jugadas de pelota parada cerca del área de Casio al comienzo del complemento, fue Corinthians el que finalmente rompió la paridad.

A los 8m, Emerson (el mejor hombre del local) recibió dentro del área un tacazo de Danilo (después de un centro desde la derecha y algunos cabezazos imprecisos) y batió a Sosa con un derechazo al medio del arco.

Corinthians, entonces sí, se recostó definitivamente cerca de su área (con su cierta rusticidad, vale aclararlo, ya era ajeno desde antes a la historia del fútbol brasileño).

Y Boca, arrastrando el clima turbio de la previa, los fantasmas sobre la partida de Riquelme, el “Roncaglia-gate”, la tensión, fue con lo que pudo.

Falcioni apostó al ingreso de Cvitanich en el lugar de Ledesma para ganar peso ofensivo y tuvo el empate en la cabeza de Caruzzo.

Pero resolvió Cassio, y en la siguiente el Corinthians lo remató: Schiavi erró un pase hacia el propio Caruzzo (último hombre), Emerson interceptó y se fue derecho, solo, 26m, al 2-0.

Después, el “Timáo” (sus 40 mil almas en el estadio, sus 30 millones de hinchas) se dedicó a conservar la diferencia; a rechazar sin rubor, ante la necesidad, a la tribuna; a saborear la posibilidad de un tercer gol.

A palpitar, más allá de formas, de gustos o de estilos, la gloria legítima que logró. A Boca, descolorido, que no generó peligro real a lo largo del encuentro, le quedó apenas la impotencia. Y… tal vez los rumores convertidos en tristes certezas.

Riquelme confirmó que se va de Boca: “No voy a continuar en el club, me siento vacío”

“Yo nací bostero y moriré bostero. Amo a este club. El compromiso que tengo es muy grande y acá no puedo jugar a medias. Hoy he llegado a lo máximo, no soñaba jugar otra final de la Copa Libertadores y disfruté todo este semestre”, agregó.

Riquelme resaltó que estará “agradecido de por vida a la gente de Boca”, y que después de “16 años en el fútbol”, quiere ir a su casa a abrazar a su hijo “de nueve años y pedirle perdón por no llevarle la Copa”.

“Es una decisión personal, acá más no puedo dar. He sido claro, para lo que necesiten estaré, pero hoy necesito irme a mi casa, con mi familia y mis amigos”, dijo al borde de las lágrimas.

Además, el capitán de Boca felicitó a Corinthians por el título obtenido. “Hemos perdidos, hemos sido superados. Hay que felicitar a Corinthians, hay que reconocer cuando el rival te supera”, concluyó.

Riquelme tenía contrato hasta el 30 de junio de 2014, pero el rumor que se instaló ayer sobre su posible retiro definitivo de Boca se concretó tras la derrota en San Pablo.

El futuro de Riquelme, el máximo ídolo de la historia de Boca, estaría entre una oferta millonaria del fútbol chino, aunque no se descarta su retorno al Villarreal de España, que descendió a la B, o hasta en Tigre, club del que Román es simpatizante, por haber nacido en la zona de su cancha.

Fuente/Autor NTI

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