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Cómo cuidar nuestra historia en el futuro digital (por Pablo Díaz)

De NTI. El 16 Febrero, 2015. En Especiales, Sociedad. Tema: , . 411 Vistas

Es el tema que preocupa hoy a uno de los padre de la internet, Vint Cerf, que cree que cuando el hardware y el software actual se vuelva obsoleto, podríamos entrar en lo que denomina “la era oscura digital”, en la que las futuras generaciones no tendrían registro alguno del siglo XXI.

¿Y si un día desaparecieran todos los documentos e imágenes que hemos ido guardando en las computadoras durante décadas?

En honor a la verdad este no es un razonamiento innovador ni preocupación exclusiva del pionero de la red mundial que ayudó a definir en sus orígenes cómo los paquetes de datos circulan por la red, y hoy es ejecutivo de Google.

La Obsolescencia técnica y el deterioro físico son los dos principales enemigos de la preservación de la información creada en formatos digitales y encontrarle solución a éstos problemas es una materia que viene en estudio desde hace varios años ya.

Si tienes más de 40 años seguramente habrás conocido al disco flexible de 5 ¼ como medio de almacenamiento de información. Imagina que dentro de él has almacenado un documento de texto que has escrito a inicios de los años 90 usando, por ejemplo, un procesador de textos bajo DOS, cuya empresa fabricante ha dejado de existir y no haya actualmente ningún sistema que reconozca el formato de aquel archivo… Escritos originales, planillas de datos con balances de empresas o cuentas bancarias, fotografías periodísticas o familiares, etc., corren verdadero riesgo actual y futuro de desaparecer aprisionados en bits que no se puedan leer o descifrar.

¿Dónde encontrar disponible una computadora que posea en perfecto estado de funcionamiento una “torre de floppy” de 8 ó 5¼ pulgadas? Se preguntan en el portal cultural cubano CUBARTE.

El mismo problema de los discos flexibles de 8 y 5¼ pulgadas lo estamos viendo con los “floppy” de 3.5 pulgadas que usamos hasta hace sólo 7 u 8 años atrás, pues el abandono total del soporte a ese formato de almacenaje es una realidad que se expresa en la ausencia del lector/grabador de discos flexibles en las computadoras actuales.

También el problema que se vislumbra con la información almacenada en los discos “duros” o “rígidos” es muy similar, ya que varios de los formatos empleados para grabar la información en ellos son ya cosas del pasado.

Los discos IDE (Integrated Drive Electronics), aunque más recientes ya están en total obsolescencia, lo que dificulta actualmente la lectura de los datos almacenados en ellos, lo cual será un problema cada día más preocupante.

En cuanto a los sistemas de almacenaje ópticos, de los que originalmente se crearon grandes expectativas en cuanto a una durabilidad de decenas de años, e incluso pretensiones de preservación por siglos, se puede afirmar que sus vulnerabilidades se han ido “descubriendo” a medida que ha pasado el tiempo… desmintiendo las pretensiones de sus creadores acerca de haberse alcanzado el non plus ultra de la preservación digital.

En el año 2012 se celebró en Vancouver (Canadá) la conferencia internacional “La Memoria del Mundo en la era digital: digitalización y preservación”. La Dra. Anne Thurston (Reino Unido), fundadora y directora del International Records Management Trust fue una de las oradoras principales de la conferencia, y opinión que “Si queremos que los archivos digitales sobrevivan y permanezcan accesibles con el paso del tiempo, es necesario aplicar estándares internacionales, que exigen, por ejemplo, el registro de metadatos. Esto es válido no solamente para el patrimonio digitalizado, como los archivos incluidos en el registro de la Memoria del Mundo, sino también para los archivos digitalizados de los gobiernos modernos, tales como los registros catastrales y los expedientes judiciales, que serán necesarios durante mucho tiempo y deben conservar su autenticidad legal”.

En este sentido hay muchas voces que proponen diferentes estrategias de preservación de la información digital. Algunas formas ya estandarizadas y otras más innovadoras. Hay quienes plantean el mismo esquema de preservación para la información digital que el usado para la analógica (básicamente cuidar la inalterabilidad de la fuente y el medio previendo la posibilidad de contar con instrumentos capaces de interpretarlos) mientras otros proponen todo lo contrario, que los documentos digitales deben ser modificados y transformados continuamente para que continúen siendo accesibles e inteligibles: Se trata de preservación por alteración.

Pero volviendo al quit del inicio de este artículo, Vint Cerf está promoviendo la idea de preservar cada pieza de software y hardware que se haya producido, de la misma manera que hacen los museos, para que nunca se vuelvan obsoletos. Propone guardarlos de forma digital, en servidores en la nube.

“La solución es retratar con rayos X el contenido, la aplicación y el sistema operativo, y guardarlo todo junto a la descripción de la máquina en la que se ejecutan. Esa especie de fotografía digital recreará el pasado en el futuro”, explica.

“Es divertido imaginar que estamos en el año 3000 y que haces una búsqueda en Google. La fotografía de rayos X que estamos tratando de captar podría transportarse de un lugar a otro. Así que debería ser capaz de moverla de la nube de Google a otro servidos en línea, o incluso a una máquina que tuviera en casa. La clave aquí es que, cuando mueves los bits de un sitio otro, aún sabrás cómo desembalarlos para interpretar las diferentes partes correctamente. Esto será posible si estandarizamos las descripciones “, asegura.

Ya sea a través del uso de la nube de datos o de museos de hardware y software, el tema del cuidado nuestra historia en el futuro digital merece de nuestra atención y planeación ya mismo y sin más demoras.

@pablogusdiaz
Consultor Informático

 

Fuente/Autor NTI

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