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El Congreso, dividido por Nisman

De Infobae .com. El 13 febrero, 2015. En Argentina, Legislativas. Tema: , , . 404 Vistas

La oposición reunió en el Senado a miembros del Poder Judicial e intelectuales para reflexionar sobre la muerte del fiscal en una audiencia pública de la que participó su ex esposa. En el recinto, el oficialismo lo recordó antes de aprobar la reforma en inteligencia.

En un sector del Congreso, senadores oficialistas votando el proyecto de reforma de la ley de Inteligencia y exigiendo la presencia de la oposición. Con apenas un par de paredes como división, senadores y diputados del arco opositor recibían a la jueza, Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal, Alberto Nisman y tiraban dardos dardos directos al Gobierno Nacional.

Con el vicepresidente, Amado Boudou, presidiendo la sesión casi sin cobertura, todas las miradas estaban en el Salón Azul del Senado de la Nación, donde opositores se prestaron el micrófono para pedir Justicia por Nisman, el esclarecimiento de su muerte y una profunda independencia de poderes. A pasos de esas exposiciones, en el salón Arturo Ilía, Sandra Arroyo Salgado esperó su momento.

Todas los discursos estuvieron cortados por la misma tijera. Sentidos, profundos pero tajantemente políticos. Criticaron con dureza al kirchnerismo, reclamaron una investigación judicial independiente y acciones efectivas del Poder Judicial para poder llegar a un Ministerio Público Fiscal sin intervención del Ejecutivo. Estuvieron todos: representantes de la UCR, el Frente Renovador, el Frente de Izquierda, el Pro, el peronismo disidente, e invitados especiales como el fiscal, José María Campagnoli y organizaciones civiles.

El primero en romper el silencio fue el presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia, Ricardo Recondo. Rechazó la reforma de Inteligencia impulsada por el kirchnerismo, que se trataba mientras brindaba su discurso, por el traslado de las escuchas telefónicas desde la Secretaría de Inteligencia al Ministerio Público Fiscal y reclamó “que las escuchas sean administradas por el Poder Judicial”.

Recondo sentenció que, por su cercanía con el oficialismo, la procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, “no es independiente” como “lo exige la Constitución” y ahí la oposición, que escuchaba con atención, se fundió en un aplauso. También aclaró que la manifestación convocada para el 18 de febrero es en homenaje a uno de sus “amigos y compañeros que ha muerto por el ejercicio de su deber”. “Cualquiera que quiera teñir esto de factores políticos está obrando en mala fe. Nosotros solo le hacemos el homenaje que el Poder Ejecutivo no le quiso o no supo hacerle”, destacó.

Laura Ginsberg, representante de APEMIA -Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA-, exigió a los legisladores la creación de una comisión en el Congreso que investigue el atentado a la mutual judía junto a personalidades destacadas de la sociedad. También cuestionó el temario de la audiencia: “No está incluido el esclarecimiento del atentado de la AMIA. Percibimos que hay una intención del oficialismo y de sectores de la oposición aquí presente de disociar el tema”. El de Ginsberg fue el primer reto que recibió la dirigencia política que solo podía asentir con la cabeza. Ginsberg aclaró que “el crimen de Nisman es un crimen político, de Estado, indisolublemente ligado al crimen del atentado a la AMIA y al crimen por el encubrimiento”.

El fiscal José María Campagnoli comparó lo que le toco vivir a él con una suspensión y pedido de juicio político con las presiones que recibió Nisman, días antes de su muerte. “El fiscal Nisman murió y días antes de su muerte fue atacado severamente por el Gobierno. Salvando las diferencias, podría asimilarse a lo que me pasó a mí. Todos recordamos que se dijo que se iba a salir con los tapones en puntas. En ese marco de hostilidad murió”, advirtió.

También pidió la palabra el ex fiscal Pablo Lanusse, que sentenció quela presidenta, Cristina Kirchner, y la procuradora Gils Carbó no pueden “mirar a los ojos porque saben que la muerto de Nisman salpicó con sangre a su gobierno”. Contra Gils Carbó agregó aún más: “Una procuradora militante que persigue y pretenden disciplinar a los fiscales”.

El ex diputado Ricardo Gil Lavedra (UCR), la legisladora porteña Graciela Ocaña y la escritora Beatríz Sarlo también fueron oradores antes de dejarle el lugar a Arroyo Salgado.

Un calor agobiante y un salón en profundo silencio fue lo que encontró la jueza al ingresar al Salón azul. Con un tono monocorde, calmo y casi sin levantar la voz, fue contundente y, sin ser tajante, emitió retos a todo el arco político. Exigió respeto y “prudencia ética” e incluso criticó la exposición que decidió adoptar la Fiscal, Liliana Fein.

Visiblemente cansada, y escoltada por el senador radical Gerardo Morales y el jefe de bloque del Frente Renovador Darío Giustozzi, que además junto con Morales fue uno de los que mantuvo una charla privada con la jueza, Arroyo no tardó no más de veinte minutos en presentar sus “reflexiones” ya que no se sentía bien. Al salir del Congreso, se dirigió acompañada por sus colaboradores a la sede de la Defensoría General de la Nación. Infobae estuvo con ella antes de su ingreso, pero prefirió no dar declaraciones.

Quedan cinco días para la marcha del #18F. El jueves no hubo silencio, se escucharon palabras que resonaron tanto como el silencio que se viene y que ya es ensordecedor.

 

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