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El “descuartizador” de Trelew fue condenado a perpetua por quemar a su pareja

De NTI. El 1 junio, 2012. En Patagonia, Policiales y judiciales. Tema: , , . 581 Vistas

Un hombre que en 1990 había asesinado y descuartizado a su novia en Trelew fue condenado hoy a prisión perpetua por haber prendido fuego y matado a su mujer el año pasado en la misma ciudad chubutense, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Eugenio Daniel Ruiz (46), conocido como “El descuartizador de Trelew”, a quien se halló responsable del delito de “homicidio agravado por ensañamiento” en perjuicio de Yanina Treuquil (27).

El tribunal integrado por los jueces Alejandro Defranco, Darío Arguiano e Ivana González leyó este mediodía la parte resolutiva de la sentencia en ausencia del condenado, quien optó por no ser trasladado al momento de la audiencia.

Fuentes judiciales dijeron que los magistrados no consideraron “reincidente” a Ruiz, que había recibido una pena de 11 años de prisión por el anterior crimen, lo cual le permitirá acceder a beneficios como salidas transitorias o libertad condicional.

El 24 de mayo último, tal como prevé el Código Procesal chubutense, se había realizado la audiencia de “cesura de pena” y se había declarado a Ruiz autor de “homicidio agravado por ensañamiento”.

La fiscal Mirta Moreno solicitó luego la pena máxima, al asegurar que “se está hablando de un dolo consumado, donde Ruiz ha sido el único autor del hecho” y remarcar “los días de agonía padecidos por Yanina, con lo doloroso que ha sido el tratamiento” recibido por las quemaduras.

También tuvo en cuenta el daño causado al resto de la familia, en especial al hijo de nueve años de la mujer, que fue testigo directo del ataque y quien -según el testimonio de su abuela- “no puede dormir porque siente que su madre lo llama”.

Moreno también recordó que en 1991 Ruiz había sido condenado a 11 años de prisión por haber matado y descuartizado a su entonces novia, pero como la pena fue reducida, quedó cumplida el 6 de agosto de 2000.

Por su parte, el defensor Lisandro Benítez había pedido al tribunal que declarara la insconstitucionalidad de lo requerido por la fiscal con el argumento de que contradijo varias normas, entre ellas la reforma y readaptación social del condenado.

En ese sentido, pidió atenuar la pena tomando en cuenta “la historia de vida (de Ruiz), plagada de todo tipo de carencias y abandono”, tal como lo detalló en el juicio una asistente social.

La fiscal rechazó ese planteo al considerar que “la prisión perpetua tiene un lapso temporal, ya que al cumplirse determinado tiempo (el condenado) podría acceder a beneficios”.

Cuando se le preguntó a Ruiz si quería hablar, respondió: “Quiero pedirle perdón y disculpas a la familia y a toda la sociedad”.

Reconoció haber causado “un dolor irreparable” y agregó que ninguna pena que le aplique servirá para devolver la vida a Yanina.

El hecho que se juzgó ocurrió el 13 de agosto de 2011, cuando Ruiz y Treuquil se encontraban en su vivienda del barrio Tiro Federal de Trelew y en medio de una discusión el hombre le pegó un fuerte golpe en la cabeza con una sartén, luego la roció con combustible y finalmente la prendió fuego.

Ruiz, que por entonces trabajaba de albañil, le dijo a un vecino que su mujer había sufrido un “accidente” y la llevó al hospital, pero al regresar a su casa horas después, fue detenido y se halló la sartén con manchas de sangre y un sillón quemado.

La declaración en cámara Gesell del hijo de 9 años de la víctima fue clave para terminar de complicar a Ruiz, ya que contó en detalle cómo fue atacada su madre, quien anteriormente ya había sido golpeada por el ahora condenado.

El otro caso por el que Ruiz había sido sentenciado a 11 años de prisión fue cometido el 8 de julio de 1990, cuando Silvia Vargas (19) fue estrangulada, descuartizada y sus restos diseminados por varios puntos de Trelew.

Unos chicos que jugaban a la pelota en un baldío hallaron, 23 días después, el tronco y una pierna de la chica en unos pajonales y poco después se encontró la cabeza en otro lugar.

Ruiz fue detenido y el 2 de septiembre de 1991 recibió la pena, tras confesar en detalle cómo seccionó el cadáver y lo embaló en tres bolsas de plástico.

Sin embargo, por su buena conducta, fue beneficiado con tres decretos de reducción de pena firmados por el entonces gobernador Carlos Maestro y recuperó la libertad en 1997.

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