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El kirchnerismo pone en marcha su estrategia reeleccionista

De Diario Perfil. El 17 febrero, 2013. En Argentina, Destacado, Política. Tema: , , , . 755 Vistas

La presidenta en Calafate define junto a sus íntimos los últimos movimientos estratégicos. Más PJ, menos Scioli y listas ultra K, las claves para alcanzar un tercer mandato.

Cristina Kirchner celebró anoche en Santa Cruz el cumpleaños de su hijo Máximo. El líder de La Cámpora sopló 36 velitas. Y ella se prepara para su propio festejo: cumplirá 60 años el martes. Llega a esa fecha sabiendo que será abuela, aunque no habla de eso con sus funcionarios. El tema es tabú en el mundo K, porque su nuera, Rocío García, ya perdió un embarazo.

Hace más de una semana que la jefa de Estado está en el Sur. Descansa entre Río Gallegos y El Calafate. Medita allí cuáles serán los principales desafíos que enfrentará este año. Las elecciones legislativas la desvelan: del resultado depende el futuro político del kirchnerismo. Le preocupa la pérdida del poder adquisitivo, porque eso puede traducirse en una mala performance del oficialismo en las urnas. La reforma judicial es la carta que guarda bajo la manga para presionar al poder que le obstaculiza, entre otras cosas, la aplicación de la Ley de Medios.

“De elecciones hablamos en marzo”, les dice a los que la visitan en su despacho. Sin embargo, ya planifica la estrategia. Pretende sacarles más de 20 puntos de diferencia a sus rivales, para lograr una amplia mayoría en el Congreso, que la habilite a reformar la Constitución. El objetivo principal es modificar la cláusula del mandato presidencial para convertirlo en indefinido. Con eso se asegurará una candidatura en 2015. No lo necesita tanto para postularse como sí para evitar que se diluya su fortaleza en lo que le queda al frente de la Casa Rosada. Ya tiene, a sus espaldas, peronistas que aspiran a sucederla.

La reforma constitucional empezó como una expresión de deseos. Tal vez, como una amenaza para evitar fugas en la tropa propia. Pero ahora ya nadie la oculta. Se hará si se consiguen los votos necesarios en el Parlamento. El ministro de Planificación, Julio De Vido, lleva la voz cantante. “Va más allá de la voluntad de Cristina”, dijo hace poco. El funcionario es el que le allana el terreno: otorga fondos para obra pública a los intendentes a cambio de lealtad al modelo. El gran problema que tiene el kirchnerismo es que no tiene sucesor: Amado Boudou, el vicepresidente, se encaminaba a serlo, pero el escándalo de Ciccone lo dejó afuera de la carrera.

Otro asunto que preocupa a la Casa Rosada es la economía. Se prevé para este año un crecimiento por debajo del 5 por ciento. En 2012 fue del 8 por ciento. Con menos ingresos, el objetivo principal es cuidar las reservas del Banco Central –ya se está registrando una pérdida notable– para pagar la deuda. En la lista de prioridades sigue mantener el empleo y el consumo, pero para ello, sabe, pagará un costo alto: la inflación seguirá en alza y las restricciones para comprar moneda extranjera no se levantarán ni flexibilizarán. El plan del Gobierno es que los argentinos no pierdan el poder adquisitivo. Con eso, sostienen los funcionarios, logrará mantener la misma base de votos que el año pasado.

La reforma del Poder Judicial, que empezó a gestarse el año pasado, será uno de los temas sobre los que avanzará en el Congreso. El kirchnerismo ya presentó un proyecto para que los magistrados paguen el impuesto a las ganancias. Hasta ahora, están exentos gracias a una acordada de la Corte Suprema de Justicia del año 1996. Bajo el argumento de igualar a los jueces con el resto de los ciudadanos, el oficialismo pretende presionar en el Congreso para que se vote esa ley. Pondrá, entonces, en aprietos al titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, quien tendrá que definir si la revoca o la mantiene vigente. Es, en rigor, una forma de mantener en caja al supremo tribunal, que deberá definir antes de las elecciones la constitucionalidad de la Ley de Medios. Con esa ley, el Gobierno quiere desarmar al Grupo Clarín.

Ahora, el expediente está en la Cámara Civil y Comercial. Lo que estudia ese fuero es si los artículos 45 y 161 son constitucionales. Si el fuero la declara inconstitucional, la causa terminará en la Corte. Es posible que el máximo tribunal recurra a una solución salomónica, exigiendo que se cumpla la ley una vez que caduquen los plazos de las licencias adquiridas por el multimedios.

Scioli y Massa, los principales enemigos

Ellos encabezan la mayoría de las encuestas como dos posibles candidatos que reúnen la mejor imagen y la mayor chance de arrastrar votos de la “clase media”, es decir, ni K puros, ni de “derecha”. El dato no es menor: son los votos más valiosos para el Gobierno, los que más necesita para lograr un buen resultado electoral este año y alcanzar una ecuación parlamentaria que le permita avanzar con una reforma en la Constitución que habilite la continuidad del cristinismo después de 2015.

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En las próximas semanas, el intendente de Tigre y ex jefe de Gabinete K, Sergio Massa, debería anunciar cuál será su jugada electoral, si es que decide hacer una. Un intendente del Conurbano es claro: “Sergio quiere romper y jugar por fuera del kirchnerismo, pero tiene dudas: al confirmar su alejamiento del Gobierno nacional, podría tener serios problemas en su gestión en Tigre”. ¿Romperá Massa con el Gobierno?, ¿sumará a Facundo Moyano a su armado y anunciará su candidatura con lista propia o su apoyo a un candidato no K?
El otro jugador que más irrita al oficialismo es Scioli. Si bien en los últimos meses no se pronunció concretamente en contra del oficialismo, no deja de dar señales de alejamiento. En el Provincia más del 60% cree que su relación con Cristina es mala o regular, según una encuesta que le llegó hace unas semanas al gobernador. El mismo sondeo refleja que apenas el 16% cree que Scioli es fiel a CFK. Casi un 80% cree que la apoya, pero tiene su proyecto y aspiraciones propias.

El problema es simple: sin la asistencia financiera de la Nación, es casi imposible sostener la paz social en la Provincia. Scioli lo sabe: no bien anuncie –si decide hacerlo– sus aspiraciones electorales, la más cruda maquinaria oficialista le caerá encima en pocos segundos. Comparte el problema que Massa, una buena excusa, quizás, para encontrar una solución conjunta que los encuentre “unidos y organizados”.

Cumbre antisciolista

Para la lograr la reforma constitucional, el kirchnerismo trabaja en la unificación del peronismo en la provincia de Buenos Aires. En ese territorio, que representa el 40 por ciento del padrón, estará la clave para ganar con comodidad –es la aspiración del oficialismo– las legislativas de octubre.

Por eso, la presidenta Cristina Fernández puso a los ministros y diputados que tienen trabajo territorial en Buenos Aires a trabajar en la estrategia para vencer a la oposición. Los encargados de controlar la provincia son el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el vicepresidente Amado Boudou; el vicegobernador, Gabriel Mariotto; y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini. Aunque quieren contener al gobernador Daniel Scioli, por su buena imagen, no le permitirán tener influencia en el armado K. Tampoco en el diseño de las listas, algo que el mandatario provincial reclama para tener una Legislatura que no lo obstaculice en los próximos dos años.

El primer encuentro para alinear al peronismo se hizo en enero en Santa Teresita. El segundo, será el 9 de marzo, en La Matanza. Allí el anfitrión será un intendente de peso, Fernando Espinoza. La Matanza es el distrito con más votantes de la provincia. La organización formal del evento corre por cuenta de Gestar, el instituto de Capacitación Política del PJ que conduce Mauricio Mazzón, hijo del histórico operador peronista Juan Carlos Mazzón.

El último cónclave reunió a los jefes comunales de los principales distritos del Gran Buenos Aires y tuvo una tónica antisciolista. Además de que no fue invitado ninguno de los funcionarios y legisladores del gobernador, el vicepresidente Boudou se despachó: “Es de cobardes reclamar por la coparticipación”, dijo en alusión a Scioli.

El reclamo de la asistencia financiera es una de las necesidades del mandatario para afrontar el pago de salarios tras las paritarias. Pero el pedido público es un gesto de distanciamiento con el kirchnerismo. El gobernador sabe que la modificación de la Ley de Coparticipación es imposible. Al reclamarla, está marcando una diferencia con la Casa Rosada. Las necesidades financieras del gobernador y la carencia de un candidato propio del kirchnerismo en la provincia hacen que tanto Cristina como Scioli se necesiten mutuamente. Por eso, en el Gobierno estiman que ninguno de los dos tensará tanto la cuerda como para que haya una ruptura. Sin el peronismo unido, el kirchnerismo podría tener una elección complicada.

Fuente/Autor Diario Perfil

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