Lorena Larrauri

El mundo yira y yira

De Lorena Larrauri. El 6 diciembre, 2015. En Argentina, Gastronomía. Tema: , . 694 Vistas

Ya estamos a pocos días del armado del arbolito. Parece que ayer lo revoleé en la parte alta del placard para no verlo por…¿Mucho tiempo?

Cada año siento que pasa más rápido. Será la edad, la conciencia que fui tomando de mi propia finitud, etc. Personalmente, se lo atribuyo a la velocidad con la que vivimos. Hay un terremoto en Japón y nos enteramos casi al mismo tiempo que el pobre paisano al que se le mueven las lámparas. La famosa era de la comunicación global nos lleva a vivir más el futuro que el presente.

Recuerdo cuando era chica, que la ropa de invierno se ponía a la venta en…INVIERNO. Hace un par de días, fui a comprar un regalo para un amigo de mi nene y me extrañó ver muy poco para elegir. “La temporada ya llegó y voló”, me dijo muy suelta de cuerpo la vendedora. Le dije risueña, que en enero me pondría en campaña para comprar el camperón de la escuela. “Y…Si querés encontrar talle”, dijo…Depresión absoluta.

Sintiéndome desolada (y vieja), me salió entre suspiros “uff, qué rápido pasan los años”. Mi hijo, que escuchaba atentamente, me dio toda una explicación científica. En síntesis, resulta que la rotación de la Tierra aumentó, por lo que se acortaron los días notablemente. Real o no, fue tranquilizador. La culpa es nuestra, por los cambios climáticos que provocamos por la contaminación, pero no me siento tan vieja.

En fin…Mientras el mundo gira alocadamente, acá van unas recomendaciones para que te tomes una copa de vino, mientras cinchás con el dichoso arbolito navideño.

Las Perdices “Albariño”, si bien no tiene nada que ver con sus pares gallegos, tiene todo un estilo propio. Reflejos verdosos a la vista, complejo en nariz, fresco y frutal en boca. Ideal si querés probar algo diferente.

perdices

Hablando de rarezas, una joyita es el Pinot Noir de “Manos Negras”, elaborado por Alejandro Sejanovich con uvas de un viñedo patagónico, cerca del río Neuquén. El terroir le da un aroma mucho más presente que en otros del mismo varietal. Sabor frutal y textura amable. De esos vinos que se beben fácil.

manos

Y para terminar, un malbec para los que buscan emociones fuertes. El salteño “Colomé Estate” de Colomé, es pura intensidad. Rojo profundo, especiado, se hace sentir en boca; brioso y con carácter. No dejes de probarlo, es toda una aventura.

colome

Ahora, a prepararse para el último tirón. Eso sí, no te olvides de comprar o hacer con corchos (¿por qué no?) ese adorno nuevo que hay que sumar cada año a nuestro arbolito. ¡Exitos!

 

Fuente/Autor Lorena Larrauri

Lorena Larrauri

Ver otros artículos de Lorena Larrauri

Comentarios sobre esta nota: