Diario Río Negro

Empieza juicio por crimen del policía de Pilcaniyeu

De Diario Río Negro. El 24 junio, 2013. En Policiales y judiciales, Río Negro. Tema: , . 921 Vistas

El subcomisario Aníbal Alonso fue ultimado de un disparo de grueso calibre en el abdomen. El joven acusado contó por primera vez su versión. “No quería matarlo, él disparó primero”, dijo.

El juicio a Jairo Raúl Maripi Paillalef, imputado como presunto autor del homicidio del subcomisario Aníbal Alonso, comenzará hoy a las 16 en el edificio de Tribunales de esta ciudad. El acusado le dijo a “Río Negro” que actuó en defensa propia y que el policía le disparó primero por un asunto relacionado con la caza ilegal (ver aparte).

El Tribunal estará integrado por los jueces de la Cámara Criminal Segunda, Silvia Baquero Lazcano, Héctor Leguizamón Pondal y César Lanfranchi.

El fiscal de Cámara Enrique Sánchez Gavier tiene la misión de sostener la acusación que pesa sobre el imputado, de 21 años, que será asistido por el defensor oficial Juan Pablo Laurence. Mientras que el abogado Mario Altuna representará a la familia de la víctima, que asumió el rol de querellante.

El juicio se desarrollará hasta el jueves. Y por lo menos hay cerca de veinte testigos convocados a declarar.

Maripi Paillalef está acusado por el hecho que ocurrió alrededor de las 23.30 del 16 de abril del año pasado en Pilcaniyeu.

Según la acusación fiscal, el imputado circulaba en un Renault 12 por calles de Pilcaniyeu y se resistió a la detención que había ordenado Alonso, que circulaba en un móvil policial.

La acusación indica que el acusado llevaba en el baúl del Renault 12 una cierva cazada y faenada en forma irregular.

Maripi Paillalef huyó a excesiva velocidad por la calle Namuncurá y luego avanzó por Sayhueque y se detuvo frente al domicilio de su familia.

Alonso lo persiguió hasta ese lugar y estacionó el móvil policial en forma paralela al Renault 12. Según la acusación fiscal, ambos conductores descendieron de los automotores y en ese momento Maripi Paillalef disparó un arma de fuego considerada de guerra por su calibre, que portaba sin autorización.

El proyectil de calibre 0,30 pulgadas salió en dirección a Alonso y le provocó un orificio de unos 7 centímetros de diámetro y lesionó el lóbulo medio e inferior del pulmón derecho y grandes vasos.

El subcomisario sufrió una hemorragia grave que causó su muerte en la madrugada del 17 de abril del año pasado, en el hospital zonal de Bariloche, donde había ingresado de urgencia tras ser derivado desde Pilcaniyeu.

La conducta del imputado fue calificada como homicidio doblemente agravado por uso de arma de fuego y porque la víctima era un integrante de la Policía. El Código Penal reprime con prisión perpetua al que matare a un miembro de una fuerza policial.

El subcomisario disparó con su arma reglamentaria en cinco oportunidades, por la vainas secuestradas en el lugar del hecho, informaron en ese momento desde la Policía. Pero ningún proyectil habría impactado en el joven imputado, quien escapó en el Renault 12. Horas después, el vehículo fue hallado abandonado y con un ciervo faenado en el baúl.

Paillalef fue detenido en la mañana del 17 de abril de 2012 en un campo del paraje Paso de los Molles, distante a 60 kilómetros de Pilcaniyeu. Tras ser indagado por el juez de Instrucción fue enviado al Penal 3 de esta ciudad, donde permanece detenido.

“No quería matarlo, él disparó primero”

asta ahora, el autor del disparo no había querido hacer declaraciones ni a la Justicia ni a prensa. “Río Negro” conversó con él y con su familia. El accionar de Alonso, según su versión, no habría sido el intento del policía por detener a un sospechoso, sino el de aleccionar a un cazador por no quererlo participar del lucrativo negocio de la venta de carne de ciervo.

Ya estaba oscuro cuando Maripi Paillalef ingresó a Pilcaniyeu con su Renault 12, verde, modelo ’87. El cazador de 20 años vio en la entrada del pueblo a la camioneta policial con el subcomisario solo en su interior. “Para mí estaba patrullando como siempre, hasta que empezó a seguirme y arrimó la camioneta como queriendo tocarme”, dijo a “Río Negro” el acusado. Afirmó que aceleró a fondo porque llevaba en su coche, además de un ciervo hembra recién cazado, su arma, la que en teoría no debía poseer. “Yo sabía que podía registrarme y encontrar mi rifle, era ilegal que lo tuviera”, reconoció.

“Yo no quería matarlo, estaba muy oscuro, no se veía nada, mi intención era disparar a la camioneta, asustarlo y salir corriendo, estaba muy asustado, si yo nunca había estado en una situación tan extrema”, le dijo el joven a este diario.

“Yo y mi mamá estábamos en la casa cuando escuchamos el choque, fue un ruido muy fuerte, mi mamá salió a la calle y ahí fue que empezó a disparar Alonso. Ella le decía a mi hermano ‘metete, metete’ pero él seguía ahí, afuera”, contó Andrea Paillalef, la hermana del cazador.

Miripi Paillalef se dedica a la caza desde los ocho años. Comenzó con las libres y para los 20 ya era experto cazador de ciervos. Al mismo tiempo el joven denotaba especial interés por los estudios y en especial por las matemáticas. Fue alumno destacado en el secundario y cuando atentó contra Alonso cursaba administración de empresas de la Universidad Fasta. Por entonces, él y su hermana alquilaban un departamento justo frente al centro de estudios. Hoy, asegura que entre él y Alonso no había ninguna rencilla o asunto peligroso en disputa. O al menos eso pensó hasta la noche en que Alonso presuntamente le disparó con su reglamentaria. “No entiendo por qué este hombre llegó a ese extremo, no lo sé, yo nunca tuve un problema con él, pasaron cosas pero nada que me hiciera suponer que iba a actuar así”, reflexiona.

También afirma que a principios de 2012 recibió alrededor de cinco llamadas de Alonso en las que éste le pedía que le venda carne de ciervo a un precio muy bajo: 10 pesos el kilo. “Ese era el único tema que teníamos, el quería los mejores cortes a 10 pesos y yo no quería venderle nada a él”, recuerda. El policía, según la versión del acusado, apeló a la ayuda de otros policías para tratar de convencerlo. Al ver que no había respuesta, un día, mientras Maripi Paillalef andaba en su coche por el pueblo, lo detuvo y le advirtió: “te voy a empapelar un arma”. Quería decir que le iba a poner un arma en el coche para apresarlo cometiendo un delito.

Fuente/Autor Diario Río Negro

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