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Francisco designó 19 nuevos cardenales, entre ellos, al arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli

De NTI. El 13 enero, 2014. En Destacado, Mundo, Sociedad. Tema: , , , , . 770 Vistas

El papa Francisco anunció la designación de 19 nuevos cardenales, entre los que se encuentra el arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, que lo sucedió en ese cargo cuando Bergoglio fue elegido sumo pontífice, y otros tres arzobispos latinoamericanos.

Los nuevos cardenales “pertenecientes a 12 naciones de todo el mundo representan la profunda relación eclesial entre la iglesia de Roma y las otras iglesias dispersas por el mundo”, aseguró el Papa durante el rezo del Angelus en la Plaza de San Pedro, según las agencias Ansa y Efe.

El consistorio en el que el pontífice entregará el capelo y el anillo a los 19 nuevos purpurados, entre ellos tres no electores al ser mayores de 80 años, se celebrará como ya se había adelantado el próximo 22 de febrero en el Vaticano, fiesta de la Cátedra de San Pedro.

Los nuevos cardenales serán los recién nombrados por Francisco en el seno de la Curia: el secretario de Estado, Pietro Parolin; el secretario general del Sínodo de los obispos, Lorenzo Baldisseri, y el prefecto de la Congregación para el Clero, Beniamino Stella.

Y también recibirá el capelo cardenalicio el prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller.

Los arzobispos que también se convertirán en cardenales son el de Westminster (Gran Bretaña), Gerard Nichols; el de Québec (Canadá), Gérald Cyprien Lacroix, y de Abiyán (Costa de Marfil), Jean-Pierre Kutwa.

Como se esperaba también recibirán la “birreta cardenalicia” una representación de Latinoamérica: el arzobispo de Managua (Nicaragua), Leopoldo José Brenes Solórzano; el de Río de Janeiro (Brasil), Orani João Tempesta, el de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, y el sustituto del papa como arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli.

Otros cardenales serán el arzobispo de Perugia (Italia), Gualtiero Bassetti, de Seúl (Corea del Sur), Andrew Yeom Soo jung; de Ouagadougou (Burkina Faso), Philippe Nakellentuba Ouédraogo; de Cotabato (Filipinas), Orlando Quevedo; de Les Cayes (Haití), Chibly Langlois.

El papa también incluirá en el colegio cardenalicio a tres arzobispos eméritos que superan los 80 años de edad y por tanto no podrán participar en el próximo cónclave: el arzobispo italiano Loris Francesco Capovilla y el arzobispo emérito de Castries en la isla de Santa Lucía, Kelvin Edward Felix.

Entre estos también se encuentra el español Fernando Sebastián Aguilar, de 85 años, y arzobispo emérito de Pamplona y Tudela.

El papa también anunció que antes de la ceremonia del 22 “reunirá al Colegio Cardenalicio el 20 y 21 de febrero para afrontar el tema de la familia”.

El último consistorio fue en noviembre de 2012 y a finales de este mes los cardenales electores, es decir los menores de 80 años, quedarán en 106, por lo que había 14 vacantes disponibles en el Colegio Cardenalicio.

Con los nombramientos de hoy, el número de electores pasará a 122, superando el máximo de 120 purpurados que participa en un cónclave, pero diez cardenales cumplirán en 2014 los 80 años.

El cónclave en el que se eligió a Francisco el 13 de marzo del año pasado estaba formado por 69 cardenales de Europa, 19 de Latinoamérica, 11 de África y 10 de Asia.

¿Qué rol tienen los cardenales?

Según el Código de Derecho Canónico, los cardenales quedan por su solo nombramiento incorporados al clero de Roma como colaboradores del Papa, tanto en la Curia Romana como en las Congregaciones Romanas para dar opinión su al Sumo Pontífice sobre el gobierno del Vaticano.

El Colegio de Cardenales cuenta con dos tipos de reuniones: el Consistorio ordinario y el Consistorio extraordinario. Cuando requiere consejo, el Papa puede llamarlos a reunión para su consulta, aunque también puede ser convocado para ocasiones o festejos de importancia.

La función más importante del colegio es, sin embargo, aquella que no se encuentra regulada por el Código de Derecho Canónico: la elección de un nuevo Papa. Cada vez que el puesto de Sumo Pontífice se encuentra vacante por muerte o renuncia, los integrantes del consejo se reúnen para votar a su sucesor.

El lugar de la elección es la Capilla Sixtina, donde los cardenales electores se reúnen en condiciones de reclusión y máximo aislamiento del mundo exterior para evitar intromisiones de cualquier tipo.

Mientras dura el cónclave, los electores habitan la recién construida Casa de Santa Marta, una residencia construida en el propio Vaticano, pero manteniendo la rigurosa prohibición de cualquier clase de contacto con el mundo exterior.

El proceso establece que los cardenales tienen expresamente prohibido presentar su candidatura o hacer propaganda a su favor. Sí se permite buscar el apoyo de terceros.

La forma de elección, en tanto, es a través del escrutinio, desde que Juan Pablo II abolió la posibilidad de hacerlo a través de la aclamación o el compromiso. Pese a que en un primer momento se requería la mayoría simple de votos, fue también Juan Pablo II quien en 1996 restauró la mayoría de dos tercios, pero no la prohibición del auto-voto.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis –nombre que recibe el documento de sus primeras palabras en la versión latina establece también que pasadas 34 o 33 votaciones fallidas (según se haya realizado la primera votación el día de la inauguración del cónclave o el siguiente), los electores podrán decidir, por mayoría absoluta, si cambian las normas electorales, pero siempre conservando como requisito el de exigirse al menos la mayoría absoluta en la elección.

A pesar de que en los primeros años, los Papas eran elegidos por clérigos, miembros de las comunidades y laicos, desde 1139 quedó como competencia exclusiva de los cardenales.

También con el transcurrir del tiempo hubo modificaciones en las condiciones que debían cumplir los cardenales para poder votar. En 1970, Pablo VI reservó la condición de elector a los menores de 80 años, y fijó un máximo de 120.

En 2003, el por entonces Papa Juan Pablo II creó 31 nuevos cardenales, y elevó el número de electores teóricos a 135. Tras los últimos nombramientos efectuados en 2010, se estima que hay unos 121 prelados que cumplen las condiciones para ser electores.

Con la designación de 16 nuevos cardenales que realizó este domingo, Francisco comenzó a introducir cambios en la composición del núcleo de poder de la Iglesia. En línea con la tradición, un cuarto de los designados fueron italianos. Pero por sobre todo destaca la elección de cinco latinoamericanos, dos orientales y dos africanos. Fiel a sus palabras, el Papa comenzó a dar a los países del Tercer Mundo un mayor lugar en la cúpula eclesiástica.

 

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