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La evolución de la colonización británica en las Malvinas, 1833-2012 (por Virginia Gamboa)

De InfoNews .com. El 10 marzo, 2013. En Argentina, Opinión. Tema: , . 733 Vistas

Los doscientos habitantes argentinos originales en Malvinas fueron expulsados de las islas a la fuerza, primero por los estadounidenses en 1831 y finalmente por los ingleses en 1833.

A partir de allí, los ingleses colonizaron nuestras islas. La primera ocupación británica entre 1833 y 1841 fue netamente militar y contaba con cincuenta habitantes (militares y sus familias). En 1939, un comerciante inglés G.T. Whittington, junto con su hermano J.B. Whittington (http://www.falklands.info/history4.html) crearon una asociación comercial de pesca y agricultura para las islas Malvinas y propusieron a la Corona que las abriera para su colonización y explotación comercial. En Mayo de 1840, el permiso fue otorgado y los hermanos viajaron con los primeros colonos. Se asentaron en Port Louis e hicieron uso de las instalaciones y casas que había dejado el gobernador argentino Vernet al ser expulsado por la fuerza. El primer gobernador inglés, Moody, llego a las Malvinas en 1841 acompañado por 12 militares zapadores y sus familias. Al final de dos años se desarrollo lo que luego seria llamado Port Stanley como capital de las islas. En 1845 se creo la estructura de gobierno colonial con su consejo legislativo y ejecutivo y en 1846 se ocuparon dichos puestos. Para 1846 ya existían 164 residentes en las islas alcanzando 200 personas en 1849, la misma cantidad de argentinos que habían sido echados en 1833.

En 1846, Samuel Fisher Lafone, un empresario de Liverpool, casado con una argentina y residiendo oficialmente en Uruguay, obtuvo un contrato de la Reina Victoria mediante el cual se le cedía la Malvina Oriental, que desde entonces pasó a llamarse Lafonia en su honor (Alba Mariani, 6tas jornadas de Investigación en historia económica, AUDHE, Montevideo 10 de julio 2009 –ponencia La Familia y las Empresas de Samuel Fisher Lafone– 1805 a 1871). Lafone, junto con su hermano y su cuñado J.P.Dale, abrieron la Falkland Island Company Limited que originalmente se abocaba a la ganadería trayendo ganado del Uruguay y Argentina así como peones de campo gauchos para manejar los animales en las islas. En 1860, el contrato con Lafone –como individuo– se terminó y se le otorgó a la compañía Falkland Islands Company (FIC) derecho absoluto sobre la mitad de la tierra de las islas. Entre 1861 y 1869 nueve personas, mayoritariamente residentes en Inglaterra compraron el resto de la tierra que quedaba disponible en las islas y enviaron a granjeros escoceses a trabajarla, los que remplazaron a los criollos y los gauchos del contrato original de Lafone. Como era el sistema ingles de esas épocas, las tierras de la corona se arrendaban “vendiéndosela” por noventa y nueve años, a aquellos con el dinero para comprarla, por lo que poderosas familias como los Packe de Norfolk y los Blake de Holmestead & Blake adquirieron grandes parcelas y las trabajaron con peones traídos desde Gran Bretaña y Europa como mano de obra contratada. En 1849 ingresaron también militares retirados con sus familias trayendo 30 casas prefabricadas originalmente diseñadas para la campaña militar en La Crimea. Estos militares retirados formaron la primera policía de las islas. En 1858 llegaron los infantes de marina con sus familias, así como más policías, que conformaron la fuerza de defensa de las islas en 1892. Además de la ganadería, las islas vivían de la industria ballenera y del puerto ya que muchos barcos a vela, mas que nada estadounidenses, la usaban de base para sus cacerías de lobos y ballenas y para la navegación a través del Cabo de Hornos al no existir aún el Canal de Panamá (ver Virginia Gamba. El Peón de la Reina). La Segunda Guerra Mundial trajo otro grupo de militares a vivir en las islas. Pasada la conflagración, se volvió a promover la industria pesquera y el turismo lo que aseguró que Stanley siguiera actuando como puerto preferencial para los buques británicos frente a las costas argentinas.

En 1964, cuando la usurpación británica de las Islas Malvinas llega a las Naciones Unidas, las islas contaban con 1800 habitantes. Había habido más habitantes en la primera parte del siglo XX, pero la mayoría habían partido a la Argentina donde poseían tierras, terminando por asentarse en el continente como argentinos. Se habían quedado en las islas aquellos sin la capacidad de emigrar y comprar tierras en el continente americano o sin la voluntad de cambiar su primitivo y discriminatorio modo de vida. Socialmente, el curioso sistema de castas sociales imperantes en Inglaterra también se impuso en las islas, creándose el Club de Beneficencia (para los indigentes y pasantes), el Club de Obreros (para los peones) y el Club de la Colonia (para los ricos, los funcionarios públicos y los militares).

Todos estos clubes y la preponderancia de la Falkland Islands Company Limited sobre ellos –como única fuente de trabajo además de la gubernamental/militar– se sostuvieron hasta 1987 donde se “democratizó” a las islas como parte de la decisión británica de construir poderosas bases militares y navales en el Atlántico Suroccidental al servicio de Gran Bretaña (1987), la política de seguridad común de la Unión Europea (2007/9) y la OTAN (2010). Las bases militares, a su vez, atrajeron una nueva población inglesa y europea en las islas haciendo que para 2011 la población local nacida y criada en las islas se convirtiera en minoría. El empleo de cerca del 60% de todos los pobladores de las Malvinas al año 2012 depende directa o indirectamente de la base militar o de subcompañias de la Falk-land Islands Company, la misma que hoy sostiene el turismo, el alquiler de viviendas y vehículos, la exploración y explotación de hidrocarburos y las tiendas de comestibles de la ciudad así como de la base militar. La base militar tiene 4000 militares que residen por tiempos cortos en las islas y luego rotan fuera de ella. Últimamente también han pedido residencia en las Malvinas algunos militares jubilados ex combatientes de la guerra de 1982.

Por todo ello, es importante notar que los habitantes de las Islas Malvinas hasta 1983, si bien descendientes de los primeros ocupantes británicos de las islas (como se vio más arriba), no poseían aún un status de ciudadano del Reino Unido. Este estatus les fue otorgado recién en 1983 como consecuencia de la guerra de 1982. Entre 1983 y 1987, con un estatus nuevo, la tendencia de los habitantes, al poder viajar libremente hacia y desde Europa, hizo que la poblacion residente disminuyera. Esto hizo imperativo que el gobierno inglés generara medidas atractivas para “retener” a los isleños in situ. De ahí que se abrió el negocio de la base militar permanente con un porcentaje alto de visitantes y de personal rotativo, siendo estos números de tres a cuatro veces más que los números de los locales. Esto favorecería el empleo y daría opciones para los habitantes que optaran por quedarse en las islas. Pero esta medida tampoco funcionó como se esperaba y la gente continuó abandonando las islas. Por ello, a partir de 1989 una vigorosa campaña para buscar emigrantes a Malvinas fue instrumentada por Londres tanto dentro del Reino Unido como en países miembro de la Comunidad Europea y del Commonwealth. Un gran número de nuevos residentes hizo su ingreso a las islas, opacando a los habitantes locales que hoy son minoría. Estos nuevos residentes son los nuevos habitantes de las islas y además la controlan política y la economía. Los Consejos de las Islas estan compuestos mayoritariamente por immigrantes recientes (ingleses). Es decir, los representantes que dicen negociar por los habitantes de las islas son mayoritariamente recién arribados para vivir allí.

Este año se habló de la voluntad de Londres de hacer un referendo sobre la voluntad de los isleños en optar por ser argentinos o ingleses: este referendo se haría a comienzos de 2013. Es importante notar aquí que un referendo para optar por una nacionalidad generalmente sólo se puede hacer si ambas partes a un conflicto territorial estan de acuerdo en consultar la voluntad de los habitantes dándoles la opción de escoger. La Argentina, que sostiene el diferendo con Gran Bretaña, no fue consultada ni aceptó jamás un referendo sobre la voluntad de los isleños. Por tanto, cualquier referendo que tuviera lugar es unilateral y no vinculante para la contraparte del diferendo. El referendo es sólo una anécdota más detrás del conflicto de base entre Gran Bretaña y la Argentina. Más preocupante es notar la tensión entre los viejos y nuevos habitantes de las islas. Los habitantes nacidos y criados en las mismas son ahora una clara minoría, los demás son ingleses o tienen ya otras nacionalidades como ser chilenos, neozelandeses o habitantes de Santa Helena además de proveniencias varias europeas. Si se pregunta a un inglés o a un europeo si quiere seguir siendo inglés o europeo, ¿qué va a responder? Si los habitantes nacidos en Malvinas antes de 1983 están en desacuerdo con la política británica para con ellos, qué les conviene hacer: ¿Emigrar o pelear desde una posición de minoría en las islas? La respuesta está en la constante emigracion de ese sector de habitantes hacia Europa y hacia la Argentina.

* Nota inédita de la autora, escrita en octubre de 2012.

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