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La justicia rionegrina y la nueva concepcion acerca de la capacidad juridica de personas con problemas mentales

De NTI. El 27 Abril, 2017. En Actualidad, Destacado, Policiales y judiciales, Río Negro. . 88 Vistas

Viedma.- La posibilidad de decidir, de expresarnos, de manifestar nuestros deseos y necesidades con relación tanto a cuestiones informales como a aquellas que implican actos jurídicos, constituye un atributo inherente a la dignidad humana. Con la nueva Ley Nacional de Salud Mental -N° 26.657-, aquellas personas que tienen una discapacidad intelectual o psicosocial comenzaron a ser reconocidas en su capacidad jurídica, después de años de haber sido desconocida su condición de ciudadanía a través del sistema de insanía que anuló el valor jurídico y social de sus deseos y preferencias.
A partir de esa nueva norma y de los cambios operados sobre el Código Civil, quienes sufren este tipo de discapacidad tienen ahora el derecho de ser escuchados y asistidos por un abogado, que es quien transmite sus deseos y necesidades ante el magistrado que lleva adelante el proceso judicial iniciado para debatir cuestiones que involucran intereses de estas personas.
Se plantea un nuevo desafío para la Defensa Pública: el de comprender qué quieren y qué necesitan las personas con discapacidad mental, poniendo en relevancia esas condiciones para hacer valer sus derechos. En este nuevo paradigma, los defensores se enfrentan a la tarea de generar ajustes razonables (tales como lenguaje sencillo o la escucha de la persona y los referentes afectivos que le sirven de apoyo) y, en función de ello, ejercitar directamente la defensa de las personas con esta discapacidad, atendiendo sus deseos y preferencias.
En los nuevos procesos judiciales ya no existen curadores que los representan; en cambio son los propios interesados quienes ahora son escuchados por el juez y asesorados por los defensores públicos. Nadie toma determinaciones por un ser humano que tiene la posibilidad de tomarlas por sí mismo cuando está correctamente acompañado. A su vez, los defensores controlan que las internaciones por cuestiones de salud mental no se extiendan mas allá del tiempo indispensable para el restablecimiento, ni que se vulneren en ese lapso los derechos de sus asistidos.

Los Defensores Públicos rionegrinos en el campo de la salud mental

Dolores Crespo, Belén Delucchi, Stella Maris Viudez y Matias Vidovic son los defensores oficiales encargados, en el territorio rionegrino, de la defensa de los derechos sociales y civiles, entre ellos, de los de aquellas personas que sufren este tipo de discapacidad. Con el objetivo de delinear modos de trabajo, se reunieron en General Roca para consensuar criterios y buscar ejes de acción homogéneos.
Ellos, ante este nuevo desafío, trabajaron en torno al lugar que ocupan y los objetivos que persiguen “siempre desde la representación de la persona en condiciones de vulnerabilidad, a partir de cuyas necesidades se acciona en otras intervenciones que sólo son posibles si logramos brindarle el tiempo para que exprese lo que necesita, para conocerla y conocer sus intereses”, coinciden.
El trabajo es constante, la intervención continua, muchas veces los defensores se convierten en verdaderos referentes de aquellos que atraviesan estas situaciones. La puerta de entrada es el despojo del miedo, del preconcepto, del prejuicio.
Dolores Crespo, titular de la mencionada unidad en la Primera Circunscripción Judicial, explicó que los cuatro defensores consensuaron las acciones factibles de instrumentar con el objetivo de “preservar nuestra función siempre desde el lado de la persona que sufre una discapacidad, que tiene una restricción o está en proceso de internación. Desde allí se instarán otras acciones”.
“Nos ocupamos de todos los procesos jurídicos que precisan nuestros representados con quienes priorizamos el vínculo personal”, explicó Crespo quien destacó que desde esa posición “definimos plantear el trabajo interinstitucional preservando vínculos con otras instituciones pero manteniéndonos distantes para constituirnos como observadores críticos, procurando mejorar la calidad de vida de las personas”.
En este sentido los cuatro responsables de la temática construyeron un trayecto de gestión única, a partir del cual intervenir, poniendo énfasis en la necesidad de dar forma al órgano de revisión integrado por los diferentes organismos que intervienen en la temática, que ejerza las tareas de control y supervisión de las intervenciones. Esto se vuelve fundamental “a la hora de supervisar los tiempos de duración de las internaciones, lo tipos de tratamiento y las medicaciones; ya que al no crearse este organismo hay mucho déficit”, finalizó Crespo.

Fuente/Autor NTI

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