Diario Río Negro

La vuelta a Cortázar en mil cuentos

De Diario Río Negro. El 26 agosto, 2014. En Especiales. Tema: , . 468 Vistas

Dentro del complejo universo cortazariano, el cuento parece haberse convertido en uno de los géneros más emblemáticos del prolífico y reconocido escritor argentino. Tres académicos analizan la obra de un literato comprometido socialmente con su época.

Era, sin duda, un Perseguidor. Buscaba continuamente nuevos lenguajes y nuevas formas de configurar el arte. En cada cuento apelaba a las armas secretas de su inventiva para dejar al lector con la noche boca arriba, explorando en los pasajes impensados de la realidad cotidiana. Por eso, leer sus relatos implicaba entrar en un complejo bestiario de surrealidades. No había otro desenlace: el lector quedaba atrapado por su magia y con la casa tomada.

¿Qué tienen los cuentos de Julio Cortázar que los hacen tan particulares e impactantes? A 100 años del nacimiento del escritor, tres destacados académicos intentan develar las complejidades, misterios y objetivos que este gran literato argentino perseguía en sus relatos breves.

Los escritores detrás del escritor .-Una lectura atenta de la bibliografía de Cortázar permite vislumbrar una enorme cantidad de autores a los que el argentino leía y admiraba. “Hay que pensar en una enorme voracidad literaria por parte de Cortázar”, destaca el doctor en Letras Modernas y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Jorge Bracamonte.

También el autor de la biografía Leer Cortázar, Mario Goloboff, coincide en este análisis. “Cortázar leía de todo, durante toda su infancia y adolescencia leyó copiosamente. Tenía lecturas muy diversas y en distintas lenguas, como por ejemplo las novelas de aventura de Julio Verne o Jean Cocteau y su novela Opio”, asegura el docente de la Universidad Nacional de La Plata.

Para ambos investigadores, uno de los escritores que ocuparían un lugar importante en los gustos del joven Cortázar sería Edgar Allan Poe. “Al leer a este cuentista estadounidense, Cortázar se da cuenta de la importancia de la atracción y tensión que debe generar el cuento en el lector desde las primeras líneas hasta la última”, señala Bracamonte, quien también se desempeña como investigador del CONICET.

Esta lectura y admiración por Poe, indica el académico cordobés, encuentra su correlato en una frase de Cortázar en la que afirma que “el cuento debe ganar por KO, mientras que la novela gana por puntos”. “Por eso – continúa el Doctor en Letras Modernas- es que hay una preferencia de Cortázar por los cuentos más cortos. Consideraba que le daba más posibilidades de que el lector se contagie de la intensidad y la tensión que el escritor transmite en su relato. Esto también lo aprenderá de los cuentos de Horacio Quiroga”.

Por su parte, el semiólogo Eduardo Romano aporta que si bien es visible la gran admiración de Cortázar por Poe, del cual fue traductor de toda su obra, “este escritor norteamericano está en la base de toda la literatura moderna. Es un punto de partida muy importante para los cuentistas”.

Según Romano, poetas franceses como Sthépane Mallarmé, Lautréamont y Antoine Artaud también marcaron presencia en las producciones de Cortázar. “Hay que decir que Julio respetaba mucho a Jorge Luis Borges, a quien admiraba por su rigurosidad para escribir cuentos. Siempre decía que gracias a Borges, los escritores argentinos debían escribir con más rigor y con la menor cantidad posible de palabras”, detalla el director de la Maestría en Comunicación, Cultura y Discursos mediáticos de la UNLaM.

Otro de los autores argentinos a los que el literato elogiaría sería a Leopoldo Marechal y su Adán Buenosayres. “Según Cortázar, hay un antes y un después de esa novela, porque a partir de allí se empezará a escribir en argentino, cosa que nunca se había hecho. Es decir, escribir como hablamos”, explica Romano.

 

Fuente/Autor Diario Río Negro

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