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Nada impide el traspaso de la capital

De NTI. El 28 Agosto, 2014. En Opinión, Viedma y Patagones. Tema: , , . 821 Vistas

Reproducimos nuestra editorial del 13 de Enero de este año, fecha en que se empezó a hablar por primera vez acerca de las intenciones del gobierno nacional de trasladar la Capital Federal al interior del país.

———————————————————— texto original ——————————————————-

Si quisieran hacerlo no tendrían ningún tipo de obstáculo, ya que la ley 23.512, sancionada el 27 de mayo de 1987, que autorizaba el traslado de la Capital, aún sigue formalmente vigente porque jamás fue derogada.

Luego de la sanción de la ley se redactaron 12 decretos que, por un lado, regulaban los mecanismos del traslado y, por el otro, se derogaban entre sí. Por ejemplo, el 1156, de 1987, que creaba al Entecap (Ente para la Construcción de la Nueva Capital) y le adjudicaba una partida presupuestaria, fue derogado por el decreto 1256, de 1989.

La que hoy parece una peregrina idea podría verse fácilmente concretada con la reglamentación de esta ley, para lo que no hay plazos, a través de una serie de decretos que, entre otras cosas, adjudiquen un presupuesto para tal fin y que trasladen los poderes públicos a esa región.

Alfonsín no fue el primero

Julían Dominguez no innova en el tema. Tampoco Alfonsín fue el primero en tener este tipo de sueños de grandeza. Antes hubo otras cuatro leyes para el traslado de la Capital, aunque ninguna llegó a ser aplicada.

La primera de la que se tiene noticia es la ley 252, de 1868, que mudaba la Capital a Rosario, y que fue vetada por el presidente Bartolomé Mitre.

Domingo Sarmiento, que heredó de Mitre la presidencia, fue quien más enfrentó la tenacidad de los legisladores de la época. A los pocos meses de asumir, vetó la ley 294, de 1869, que pretendía el traslado también a Rosario. En 1870 vetó la ley 462, que la mudaba a las “inmediaciones de Villa María“, Córdoba, y en 1873, vetó la 620, otro intento para Rosario.

La mayor aproximación hacia el proyecto del tesonero radical fue el decreto ley 19.610, de 1972, en el que, con la firma del entonces presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, se declaraba “la necesidad de determinar la conveniencia, oportunidad y factibilidad de trasladar la Capital a otro lugar del territorio nacional”.

Santiago del Estero o Viedma. Adhesiones y rechazos.

La propuesta lanzada por el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, sigue cosechando adhesiones y críticas.

El legislador kirchnerista propone a la ciudad de Santiago del Estero como posible nueva Capital, pero la Senadora rionegrina, también del PJ, Silvina García Larraburu, plantea que sea Viedma, como originalmente lo propuso Alfonsín.

Según aventura el diario digital Infobae, Julián Domínguez, ya habría discutido sobre su propuesta con la presidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner y le habría mencionado la capital de Santiago del Estero como posible sede.

De acuerdo a personas cercanas al diputado, la elección respondería a la intención de mover la capital a un punto equidistante entre el océano Atlántico y Pacífico y el sur del Brasil, con el objetivo de reforzar el intercambio comercial con Mercosur y los países asiáticos.

El día miércoles, Domínguez causó un gran revuelo al revelar estos planes durante una entrevista al diario Crónica. “Hay que repensar si la capital política argentina debe estar en esta ciudad (por la Capital Federal) o en el norte argentino”, dijo.

Inmediatamente que se conociera la noticia, su propuesta se alzó con el respaldo de varias figuras oficialistas pero también el de Aldo Neri, el ex legislador radical que encabezó la “Comisión para el Desarrollo Patagónico y el traslado de la Capital” durante el gobierno de Alfonsín.

El ex dirigente radical dijo que en su momento el proyecto buscaba “descentralizar” a la “hiperconcentrada” Argentina, y afirmó que “la idea del traslado de la Capital es una Argentina que necesitamos revisar”.

También el diputado Ricardo Alfonsín (hijo del ex presidente que propuso el traslado en 1986), no rechazó la idea y dijo que era necesario “discutir” el traslado y que los argentinos se debían “una política de industrialización en el interior”.

En Río Negro, el legislador provincial del PJ, Roberto Vargas también acompañó la idea declarando a Viedma como el lugar ideal para trasladar la capital, pidiendo necesario estar “ante un debate serio y profundo, pleno de diálogo y virtud democrática, lejos de cualquier especulación o cortina de humo para eludir las grandes responsabilidades que también impone la hora”.

Por la red Twitter, el jefe de la bancada oficialista en la legislatura, Predro Pesatti, también defendió la idea del traslado, aunque no aventuró lugar para la misma, a pesar de ser oriundo de la ciudad de Viedma.

 

Voces en contra

No todas las reacciones fueron positivas. Como era obvio, varios dirigentes de la oposición se manifestaron en contra del proyecto y pidieron al gobierno abocarse a resolver temas más apremiantes para la población antes de encarar este debate… casulmente los mismos argumentos que se esgrimieron hace 25 años cuando el que lo planteaba era el gobierno radical de Alfonsín: Nunca se está en “el momento” apropiado.

Hermes Binner, declaró: “Lo que hay que trasladar no es la capital sino el Estado, tiene que estar presente el Estado en la solución de problemas, en la ayuda, en encontrar un equilibrio para ese triángulo tan interesante como lo es el Estado, el mercado y la sociedad civil”.

El porteño Pino Solanas, ironizó sobre el tema y aseguró “que un grupo de incapaces que no puede resolver problemas estructurales como el transporte o la energía diga que quiere trasladar la Capital suena a broma”.

“Es un gran tema y una asignatura pendiente que se planteó varias veces en el país”, reconoció Solanas, quien sin embargo señaló que el contexto no era el ideal para este tipo de planteos.

“En la situación actual en que se encuentra la Argentina, en una inminente cesación de pagos, con reservas escasas y superada por un maremoto social, entre saqueos, insurrecciones y cortes de luz, pensar en el traslado, sería un proyecto muy a largo plazo”, opinó el líder de Proyecto Sur.

Otra legisladora que también rechazó la idea fue la diputada -también porteña- del PRO, Laura Alonso, quien al igual que en otras ocasiones, eligió su cuenta de Twitter para pronunciarse, irónicamente -y esta vez demostrando también bastante desconocimiento sobre algunos temas de integración regional-

 

Los números

Cuando lo planteó Alfonsín, la nueva Capital iba a ocupar una superficie de 490.000 hectáreas y las proyecciones indicaban que para el año 2.000 vivirían ahí 361.000 personas. En 1986, las poblaciones de Viedma y Carmen de Patagones juntas apenas llegaban a 45.000 habitantes (hoy superan los 80.000).

El gobierno de Alfonsín decía que el costo total del traslado oscilaría entre los 1.500 a 2.000 millones de dólares, la oposición al proyecto afirmaba que rondaría los 20.000 millones de dólares… si comparamos esos números con los 15.000 millones de dólares que anualmente eroga el estado argentino sólo en subsidiar la energía y el transporte a los habitantes de Capital y el conurbano bonaerense, vemos que nos son números nada “descabellados” de orientar a solución de transformación mucho más profunda y estructural de la política de nuestro país.

Lo que si queda claro es que el debate por la reorganización federal del país se ha iniciado, es necesario darlo y, lleve el tiempo que lleve conseguir los consensos y decidir el traslado, el mismos debe ser tomado como una Política de Estado por todos los partidos y facciones, sea cual sea la que resulte hacerlo realidad en el futuro.

 

Fuente/Autor NTI

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