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Qué hay detrás del discurso de la presidenta sobre los fondos buitres (Por Adrian Rois)

De NTI. El 25 junio, 2014. En Argentina, Destacado, Economía, Opinión. Tema: , , . 482 Vistas

La presidenta comete un grave error al pedir en una solicitada, publicada en The Wall Street Journal, al Juez Griesa, que promueva un acuerdo para el cien por ciento de los acreedores. Este error es tan grave que nos hace pensar que el gobierno tiene la perversa intención de reabrir el canje con todos los bonistas.

Esto, para los únicos que sería beneficioso es para los que negocian y cobran las grandes comisiones y arreglos. La moción, que está siendo agitada solamente por parte del gobierno, sobre la posible aplicación de la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers), -que significaría renegociar la deuda con la totalidad de los acreedores del canje- es totalmente absurda.

Pareciera que la Presidenta respondiese a los abogados de los bonistas que entraron al canje. ¿Por qué? Porque se refiere de manera ambigua al cien por ciento de los acreedores y agita –contrariamente a los intereses de nuestro país- la moción de que la cláusula RUFO se aplicaría en beneficio de los bonistas que entraron en el canje, cuando eso en modo alguno es así. La cláusula RUFO es una suerte de seguro para los bonistas que aceptaron la reestructuración de la deuda (92% del total), es una cláusula incluida en la reestructuración, que establece que si Argentina voluntariamente otorga en el futuro, mejores condiciones de pago a los bonistas que no entraron en el canje (Holdouts), los que sí entraron, acceden a esas mejores condiciones de manera automática. Según la teoría esbozada increíblemente por la propia presidenta Cristina Fernández, entonces, como Argentina le estaría pagando en mejores condiciones a los Holdouts, esa misma condición de pago se haría extensiva a los bonistas que entraron al canje, ascendiendo la deuda hasta unos posibles 120.000 millones de dólares… Ahora bien, esta teoría es absolutamente errada, porque el pago que estaría haciendo Argentina a los Holdouts de ninguna manera es voluntario ni representa ofrecimiento alguno, por lo cual no se aplica la claúsula RUFO. Es en los hechos un pago involuntario, Argentina paga en contra de su voluntad. Porque la voluntad fue y es, que esos Holdouts (8% del total), hubieran entrado al canje.

El planteo que debe hacer el gobierno Argentino, es que el Juez Thomas Griesa, a través de una nueva resolución de carácter obligatorio para las partes, establezca que Argentina puede pagar a NML Capital con títulos. ¿Por qué? Primero porque pagar la sentencia en efectivo podríamos hacerlo para este fallo solamente, pero no para el resto de los Holdouts en el futuro, no nos alcanzarían las reservas porque ese número podría ascender hasta los 15mm. En segundo lugar porque al obtener una resolución del juez Griesa que fije el pago en títulos, queda cerrada la puerta para que los bonistas que entraron al canje (92%) puedan solicitar que se aplique la cláusula RUFO, por la razón de que la cláusula entra en juego si Argentina ofrece a otros bonistas mejores condiciones de pago, y Argentina no ofrece a los Holdouts mejores condiciones de pago, en efecto, no ha hecho ofrecimiento alguno en este sentido, lo que hay es una sentencia que obliga.

Aplicar la cláusula RUFO no tiene lógica alguna. Por eso no se entiende cómo ni por qué la Sra. Presidente Cristina Fernández de Kirchner pudo haber dicho en la solicitada que si paga a los Holdouts, esa mejora se haría extensiva a los restantes acreedores reestructurados por aplicación de la claúsula RUFO. Este error, a mi criterio voluntario, es de una irresponsabilidad absoluta y tiene otra intención por detrás. La presidenta tiene que aclarar que con el 92% de los bonistas que entraron al canje no tiene nada que negociar y no se es aplicable la cláusula Rights Upon Future Offers para dar pari passu a los bonistas reestructurados, porque no hay ni habrá ofrecimiento ni pago voluntario alguno por parte de Argentina, el pago es compulsivo.

¿Cuál sería la defensa que podrían plantear los bonistas que entraron al canje para que se les aplique la cláusula RUFO? Que si Argentina negocia una suma o forma distinta a la que establece la sentencia Griesa, no estaríamos cumpliendo la sentencia, estaríamos negociando otro importe, por lo cual habría ofrecimiento. Aquí está el quid de la cuestión: las negociaciones algunos las consideran voluntarias y ofrecimientos. Siguiendo este criterio podría aplicarse la cláusula RUFO, en la errada inteligencia de que hubo un ofrecimiento de mejora en las condiciones de pago. Pero esto es una cuestión finita, netamente jurídica y técnica, por lo tanto, a lo que Argentina tiene que llegar para evitar futuros problemas, es a que por el acuerdo de pago al que se llegue, el juez dicte otra resolución que sea obligatoria para las partes, que sea parte de la sentencia. Esto cierra la discusión sobre la aplicación de la cláusula RUFO a los bonistas que entraron al canje. Porque el pago es consecuencia de una sentencia obligatoria.

Si argentina paga los 1.500 millones en efectivo y después paga los 900 millones del cupón a los bonistas del canje, no hay ningún default. El primer problema de ese escenario no es solo que deberíamos afrontar un pago en efectivo de 2.400 millones de dólares, sino que además esto no nos garantiza que a la semana siguiente todos los otros Holdouts –buitres o no buitres- (que no se presentaron hasta ahora y forman parte del 8%) no se presentan en el juzgado y reclaman el pago de la deuda en estas condiciones (efectivo), lo que prácticamente se aplicaría de manera automática y sería de imposible cumplimiento porque son 15.000 millones de dólares y nuestras reservas liquidas son solo 13.000 millones. El número final que se le debería por el pari passi a los Holdouts es el que se tiene que estudiar correctamente, dado que la información que poseemos es incierta. Algunos sostienen 9.000 millones de dólares, pero según otros -como el gobierno nacional- afirman que podría alcanzar los 15.000 millones de dólares. Por esta razón lo importante de formar una Comisión Bicameral en el Congreso, porque lo que está manejando este gobierno -sospechado de corrupción- es la plata y el futuro de los argentinos, lo que ahora se arregle lo vamos a pagar las generaciones futuras.

En definitiva, si Argentina -como sostiene la Sra. Presidente erróneamente- tuviese que pagar a todos los bonistas reestructurados según el criterio del fallo Griesa por aplicación de la RUFO, debería afrontar un pago que podría ascender hasta los 120.000 millones de dólares. Lo que necesitaría de una reapertura del canje. Pero, por el contrario a la posición asumida por CFK en relación a este punto, Argentina tiene que rechazar de plano la posible aplicación de la cláusula RUFO, desde que no hubo ofrecimiento de mejores condiciones de pago, no hubo ningún ofrecimiento, ni voluntario ni involuntario, lo que hay es una sentencia obligatoria que argentina propone cumplir en condiciones de factibilidad.

Lo que tienen que pelear los abogados argentinos es que paguemos a los Holdouts con títulos. Estos títulos pueden ser los mismos con los que se paga a Repsol y al Club de Paris. Con los títulos podemos pagar 1300 millones de dólares. Luego transitar el mismo camino con los restantes Holdouts que no demandaron. Finalmente, el hecho de existir una sentencia que obligue a pagar en determinada forma a los Holdouts deja cerrada la puerta totalmente a que se pretenda aplicar en el futuro la cláusula RUFO a los bonistas que entraron al canje. Porque lo que se tiene que interpretar con lógica es “qué se entiende por pago voluntario o por ofrecimiento de mejores condiciones”. Y no hay pago voluntario cumpliendo una sentencia que es adversa a mis pretensiones. Con todo, y para no dejar una grieta jurídica, dado que es un tema sujeto a discusión, lo que los abogados argentinos tienen que exigir es que la condición de pago a Holdouts en títulos sea revestida de una orden de tenor obligatorio, para que no sea objetable o discutible en el futuro la aplicación de la cláusula RUFO. Que en el futuro nadie pueda alegar que Argentina ofreció mejores condiciones de pago y que no se pueda nunca más abrir otro frente judicial.

Al no aplicarse la cláusula RUFO, la afirmación de la presidenta: “Sin marco legal que regule el default de un país soberano, este precedente significaría que si se logra el 99,9 por ciento de aceptación de un acuerdo, el 0,1% restante podría invalidar la reestructuración” carece de aplicación. Dado que la sentencia a favor de ese 0,1% (Holdout) no influye en la reestructuración a la que accedió el 99,9% (bonistas reestructurados). Sin perjuicio de ello, la necesidad de un marco legal internacional se avizora imprescindible. Una suerte de régimen de concursos y quiebras para países soberanos en default o cesación de pagos.

Adrian Rois
Dirigente Politico y Abogado.
Especialista en comunicacion politica y doctorado en Alta Gerencia Publica.
Miembro del Frente Renovador.
Fue candidato a Diputado Nacional en 2013 por la Ciudad de Buenos Aires.

 

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