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Último adiós a Ethel Rojo

De Agencia Telam. El 25 junio, 2012. En Argentina, Cultura. Tema: . 557 Vistas

Los restos de la actriz y vedette, quien falleció a los 74 años, serán inhumados en el panteón de la Asociación Argentina de Actores en el Cementerio de la Chacarita.

La actriz y vedette Ethel Rojo, quien falleció el domingo a los 74 años en la Fundación Favaloro, fue para varias generaciones una de las mujeres más bellas y deseadas del espectáculo.

Ethel, hermana de Gogo Rojo, con quien formó una dupla memorable en el teatro de revistas y en el cine, venía luchando contra un cáncer desde 2008 y había sido internada en esa institución a principios de junio.

Los restos de Rojo serán velados en la casa funeraria de Córdoba 5084 desde ayer a las 17 y hasta las 2 de mañana, tras lo cual serán llevados entre las 8 y las 11 al panteón de la Asociación Argentina de Actores en el Cementerio de la Chacarita.

Gerardo González, esposo de la artista, informó del deceso y dijo que su mujer se encontraba en un coma inducido desde el jueves último porque “firmamos un acuerdo con los médicos para que no sufriera, ya que era imposible sacarla” del mieloma (cáncer de médula) que padecía”.

Cuando por razones culturales o simple censura el sexo era tabú en el espectáculo argentino y directores y actores debían esforzarse por tomarlo en solfa -la única forma de hablar de él-, Ethel y Gogo Rojo enardecían a las plateas con sus simples presencias y unas curvas que hacían suponer maravillas.

Así, en “Hay que romper la rutina” (1974) y en “Maridos de vacaciones” (1975) -con elusivos guiones de Jorge Basurto, experto en distraer al censor Miguel Paulino Tato- Jorge Porcel y Alberto Olmedo sufrían las de Caín, ya que nunca podían saciar sus instintos con esas maravillosas criaturas.

Aquel humor con segundas y terceras intenciones, más cercano a la broma familiar que a la comedia en sus varios géneros, tenía al fracaso erótico como forma de escapar a la censura y además impedía que las actrices mostraran demasiado de su cuerpo.

Otro era el ámbito de la revista porteña, un género particularmente masculino al que las esposas concurrían como acompañantes indulgentes; allí sí, las hermanitas pudieron enseñar sus impactantes misterios: en “El Maipo Superstar” cerraban el espectáculo totalmente desnudas y con sus cuerpos revestidos de un color dorado.

La vedette y actriz fallecida había nacido en la capital de Santiago del Estero el 23 de diciembre de 1937, fue enviada a estudiar danzas a los tres años y, más tarde, se aburrió de ganar concursos de belleza.

En Buenos Aires debutó en la línea de coristas del teatro Maipo, hacia 1954, rodó algunas películas -con los Cinco Grandes del Buen Humor, con el mexicano Miguel Aceves Mejía- y un lustro después viajó a Barcelona para estelarizar la revista “Ritmos de Broadway”, junto a Margarita Padín, Guido Gorgatti y May Avril.

Según el estudioso Mario Gallina, Ethel volvió a España en 1962 con su propia compañía para montar “Dos piernas, veinte millones”, en el teatro Martín, de Madrid, donde lució una diminuta bikini, algo impesable hasta entonces en un escenario de la era franquista.

Europa se había transformado en su hogar y allí actuó en “Doña Mariquita de mi corazón”, con un año de cartel en la cartelera madrileña, acompañó en Italia al astro Walter Chiari y fue contratada por el famoso Lido de París para cruzar el mar y actuar en Las Vegas.

En Hollywood intervino en dos capítulos de la serie de TV “Boris Karloff presenta” y pasó a México, donde actuó en la pantalla chica, en teatro y en las películas “Baila, mi amor”, con Fernando Soto “Mantequilla”, y “Así es mi México”, con Celia Cruz.

De regreso definitivo a la Argentina deslumbró en la citada “El Maipo Superstar” y similares, porque además de sus atributos físicos sabía cantar, bailar y moverse cómodamente en el género de la comedia, una totalidad que ahora es difícil de encontrar entre muchas aspirantes.

Fue empresaria teatral, conductora de TV, acompañante de Alberto Olmedo en “No toca botón” y directora desde 1992 del Centro Integral Ethel Rojo, que consistía en escuela artística y estudio de TV, donde nuevos valores se acercaban a la actuación.

Estuvo al frente de los magazines “La revista de Ethel” y “Fundaciones”, por el cable, actuó en la Costa Atlántica y en la melancólica “Edelweis”, homenaje de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler a un tipo de estrellas del espectáculo que ya está diciendo adiós.

Fuente/Autor Agencia Telam

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