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Viedma: Policía mató a su ex-esposa en la escuela de sus hijos

De Diario Río Negro. El 26 marzo, 2013. En Destacado, Policiales y judiciales, Río Negro, Viedma y Patagones. Tema: , . 1223 Vistas

Se trata de Cristian Cóseres quien viajó desde Catriel a Viedma en una moto de 110 cc. Esperó a Yanina de Yuliis, también policía, afuera del colegio Paulo VI y la mató de varios disparos.

La cabo de la policía rionegrina Yanina de Yuliis no imaginó ayer que al ir a dejar a sus hijos como siempre al colegio Paulo VI, iba a encontrar la muerte a manos de quien, hasta hace algo más de un año, había sido su marido. El ruido ensordecedor de los siete disparos que retumbaron en el vacío pasillo de la escuela provocó la conmoción y el terror de los casi cuatrocientos alumnos y del equipo de docentes en pleno que, por fortuna, en ese momento, compartían el espacio comunitario que en cada jornada desarrollan para iniciar las actividades.

El cabo primero Cristian Cóseres, de unos 40 años, la había estado esperando desde temprano, pero Yanina y los nenes, de 10 y 6 años, alumnos de sexto y primero respectivamente, llegaron pasadas las 13.30, unos 15 minutos después del horario de ingreso.

Antes, una maestra del lugar había visto al uniformado caminando junto a su moto en el patio interno de la escuela y por eso se acercó a preguntarle si necesitaba algo. Fue en ese momento que le pareció ver que el arma estaba desenfundada, pero no le dio mayor trascendencia. ¿Quién podría imaginar que esperaba a su ex mujer para matarla en pleno hall de acceso?.

Yanina, de 33 años, estacionó su Peugeot 504 entre los árboles situados cruzando la calle colectora, paralela a la ruta 3, a unos 15 metros de la puerta del colegio. Allí quedó, con sus vidrios bajos, los cigarrillos en su interior y papeles tirados. Como siempre, mientras su propietaria cumplía la tarea cotidiana de dejar a los chicos y volver por la más pequeña, de un año y medio, que esperaba en su casa para ser llevada a la guardería.

Pero esta vez nada de eso pasó. Yanina fue ultimada con más de media docena de tiros por la espalda. Su marido sólo dejó una bala en la recámara. Al resto las disparó a corta distancia sobre su ex mujer, que murió en el instante.

“Ya está, ya la maté, no llamen a la ambulancia”, dijo Cóseres tras asesinar Yanina de Yuliis y dejar el arma en el piso.

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Casi 700 kilómetros

Cóseres había llegado desde Catriel, uniformado y en su moto Gilera 110 cc. chopera, en la cual recorrió los casi 700 kilómetros que separan un extremo del otro de Río Negro. Seguramente debió parar a cargar a nafta, debió detenerse a comer algo.

Sin embargo, si es que había salido con la decisión fatal, nada se la hizo cambiar.

Esperó nervioso que ella ingresara, que dejara a sus chicos y antes de que saliera la ultimó a quemarropa. Tal vez Yanina haya intentado huir porque, a pesar de que ella debía ir saliendo, los disparos le dieron en la espalda. Cuentan en la escuela que, previamente, al encontrarse cara a cara, el matrimonio intercambió algunos insultos a viva voz, que habrían obligado a que un empleado del lugar pidiera que bajaran el tono de la discusión porque se escuchaba desde el salón de usos múltiples.

De las palabras a los hechos hubo apenas segundos. Cóseres apuntó con su 9 mm reglamentaria y la acribilló. En el interior del amplio salón donde estaban los niños –entre ellos sus propios hijos– y los docentes cundió el terror, el espanto y la intriga.

Un padre que ingresaba al establecimiento, también efectivo policial, observó cuando Cóseres bajaba el arma, la dejaba en el piso, la tocaba apenas con su pie y decía, “ya está, ya la maté, no llamen la ambulancia”. Cerraron la puerta con llave y sin más violencia se aguardó que arribaran los uniformados, que varios minutos después lo trasladaron detenido a la Comisaría Primera. El crimen ya se había perpetrado.

Una larga historia de violencia y denuncias cruzadas

La fiscal Daniela Zágari y el juez Guillermo Bustamante se presentaron pasadas las 14 en el establecimiento escolar junto al Gabinete de Criminalística que se encargó de los peritajes.

En caso de que la investigación avance como indican los primeros testimonios, el hecho se calificará como femicidio, con el agravante que establece la reforma de la ley vigente, según explicaron fuentes judiciales.

En tanto, desde la Policía se informó que no existen al menos en Viedma causas abiertas por violencia doméstica en esa pareja, aunque sí habría en Cipolletti, donde ambos vivieron hasta hace algo más de un año. Fuentes de aquella ciudad recordaron antecedentes de violencia entre ellos y mencionaron que la mujer víctima tendría una causa penal y un procesamiento por abuso de arma, planteada por su exmarido y ahora su victimario.

Le retiraron el arma

Aquel proceso en el Alto Valle –que derivó en el retiro del arma a De Yuliis– formaría parte de varias denuncias de violencia de género en la pareja. Incluso, se asegura que Cóseres habría intentado recientemente retirar y concluir con la causa contra su ex mujer, aludiendo que la relación estaba mejorando.

Aunque estos datos todavía no terminaron de confirmarse en la Justicia de Viedma, compañeros de trabajo de De Yuliis informaron que la joven policía había permanecido con readecuación de tareas y sin portación de armas hasta hace unos pocos días, en que habría sido sobreseída.

“Parece que todo empieza a encaminarse”, había puesto la cabo hace un par de semanas en su página de Facebook. Hace unos días había estado en el Alto Valle y –según cuentan en la escuela– cada tanto la veían con su expareja, como intentando reencauzar su matrimonio.

Pero, en los últimos días, algo habría pasado que desencadenó la tragedia. “Le decía que si no era de él no iba a ser de nadie”, contaba ayer un familiar directo, mientras aguardaban la finalización de las pericias para el posterior traslado del cuerpo hasta la morgue.

 

Fuente/Autor Diario Río Negro

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